2025-06-16

Nuevo desplante

Reina Letizia causa tensión en la fiesta de la infanta Cristina y deja solo al rey Felipe

La ausencia de Letizia y sus hijas generó incomodidad en una noche clave para la familia real
Por Redacción Voces Críticas

Lo que debía ser una noche de celebración en honor a los 60 años de la infanta Cristina terminó convirtiéndose en un evento marcado por las ausencias y una escena tensa de la reina Letizia que dejó expuesto al rey Felipe VI. El evento, celebrado en el Palacio de la Zarzuela, reunió a miembros cercanos de la familia real española, pero tres ausencias fueron imposibles de ignorar.

Y es que ni la reina, ni la princesa Leonor ni la infanta Sofía asistieron a la cena, lo que causó sorpresa e incomodidad entre los presentes. Mientras la reina Sofía, la infanta Elena y Victoria Federica acompañaban a Cristina, la actual reina consorte decidió emprender un viaje privado fuera de España durante la semana del evento.

Felipe VI sí acudió al festejo y entregó un regalo personal a su hermana, en un intento de mostrar apoyo familiar. Sin embargo, su permanencia fue breve y no alcanzó para neutralizar la tensión que se generó cuando la infanta Cristina le reclamó no haber permitido la presencia de su padre, el rey emérito Juan Carlos I.

El monarca español se mantuvo firme en su postura y explicó que el regreso del emérito a la Zarzuela sigue siendo inviable por razones de imagen institucional. La conversación, lejos de mantenerse en el plano diplomático, se tornó incómoda y habría dejado a varios de los presentes sin palabras.

La situación fue aún más delicada debido al completo silencio de la consorte y sus hijas, quienes no solo no asistieron al evento, sino que tampoco enviaron mensajes públicos a la homenajeada. Según fuentes cercanas, al regresar del viaje, se refugiaron en el Pabellón del Príncipe y se enfocaron en los preparativos de la princesa Leonor, que embarcará en la Fragata Blas de Lezo.

Este desplante fue considerado por muchos como una falta de respeto hacia Cristina y una señal de la creciente fractura dentro de la familia real. La actitud distante de la reina Letizia no solo provocó indignación entre los allegados de la infanta, sino que también dejó al rey Felipe en una posición incómoda, al tener que representar solo la unidad de una familia que parece cada vez más dividida.

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