2025-06-20

Realeza

El accidente del príncipe Guillermo que sacó lo peor del rey Carlos y selló el final con Lady Di

El accidente del príncipe Guillermo reveló la frialdad de Carlos y marcó el punto de quiebre con Diana, que nunca volvió a ser la misma.
Por Redacción Voces Críticas

En junio de 1991, la familia real británica vivió uno de sus momentos más tensos y reveladores. El príncipe Guillermo, entonces de solo ocho años, sufrió un accidente grave mientras jugaba en su internado. Un palo de golf impactó con fuerza su cabeza, lo que derivó en una fractura de cráneo y una operación de urgencia. Pero lo que ocurrió después fue lo que realmente quedó marcado en la historia de la corona.

De inmediato, tanto Carlos como Diana se trasladaron al hospital Royal Berkshire. El pequeño príncipe Guillermo, a pesar del dolor, se mostraba consciente y hablador. Sin embargo, los médicos decidieron trasladarlo a un centro especializado en Londres para una evaluación más profunda. El diagnóstico era delicado: la lesión ponía en riesgo su salud cerebral.

Diana, visiblemente afectada, no se despegó ni un segundo de su hijo. Se mantuvo junto a él en cada chequeo, acompañándolo con ternura y preocupación. Por el contrario, Carlos optó por abandonar el hospital esa misma noche para asistir a una función de la ópera Tosca y luego continuar con su agenda oficial en North Yorkshire. Esa elección fue vista como una traición emocional, incluso dentro del círculo más íntimo de la realeza. Informa Voces Críticas.

La prensa británica fue implacable. Los titulares cuestionaban abiertamente al entonces príncipe de Gales con frases como “¿Qué clase de padre eres?”. Mientras tanto, Diana ganaba aún más el cariño del pueblo por su cercanía con Guillermo y su decisión de priorizar el rol de madre por sobre cualquier protocolo real.

Según el biógrafo Andrew Morton, este episodio fue el punto de no retorno en el matrimonio entre Carlos y Diana. La diferencia entre sus reacciones fue tan marcada que los amigos cercanos a la pareja sabían que, aunque el vínculo no estaba legalmente disuelto, emocionalmente ya era historia. El accidente del primogénito de Carlos y Diana se convirtió en la grieta definitiva.

Hoy, más de tres décadas después, ese accidente sigue siendo una de las anécdotas más recordadas por lo que representó: un momento en que el príncipe Guillermo, sin quererlo, expuso con claridad la distancia emocional entre sus padres. Una herida que, en el fondo, terminó acelerando el final del matrimonio más mediático de la realeza británica.

 

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