2025-08-06

HALLAZGO IMPACTANTE

Identificaron los restos hallados en la casa donde vivió Gustavo Cerati: conocé la historia detrás del caso

Tras décadas de misterio, nuevas pruebas revelaron datos que nadie imaginaba
Por Redacción Voces Críticas

Se confirmó la identidad de los restos hallados en la casa del barrio porteño de Coghlan, donde alguna vez vivió Gustavo Cerati. Según determinó el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), corresponden a Diego Olmos, un adolescente de 16 años desaparecido el 28 de julio de 1984. Además, los peritos lograron reconstruir parte de las circunstancias que rodearon sus últimas horas con vida.

El Equipo Argentino de Antropología Forense llegó a una identificación, porque entre los huesos había un fémur, un cráneo, una cadera y pies, y eso permitía saber datos muy importantes de la morfología de la persona que había sido enterrada en este lugar. Por las características de los huesos, se sabía que era un adolescente, que era hombre de estatura mediana, y que calzaba 41”, explicó el periodista Ignacio González Prieto en El Trece.

El especialista también detalló cómo lograron dar con la identidad y el entorno familiar del joven: “Empezaron a revisar registros de desaparecidos, muertos, secuestrados, y lograron identificar a una familia. A partir del matcheo con el ADN de la madre y de dos hermanos, un hombre y una mujer, no del padre, que murió en un accidente de tránsito, descubrieron que la persona que estaba aquí se llamaba Diego, tenía 16 años, estudiaba en un colegio muy cercano de este lugar, en la ENET 36. Y, además, jugaba al fútbol en Excursionistas”, relató. Informa Voces Críticas.

Ante la consulta del conductor Luis Otero sobre qué pudo haber ocurrido, Prieto señaló: “La verdad que no está muy claro, pero el fiscal López Ferrando avanzó en la historia. La tarde del 26 de julio de 1984, este chico volvió del colegio al mediodía. Almorzó con su mamá y le dijo a su mamá ‘necesito plata para tomarme un colectivo’. Él no dijo a dónde iba, simplemente dio como referencia que iba a la casa de un amigo. La mamá tampoco preguntó. Él vivía a cinco cuadras”, agregó.

La investigación actual busca determinar responsabilidades. La fiscalía tiene previsto interrogar a quienes habitaban la vivienda en ese entonces: una mujer mayor y sus dos hijos, de apellido Graf. Aunque el caso podría considerarse prescripto, el objetivo es esclarecer qué ocurrió, cómo murió Diego y por qué su cuerpo fue enterrado de forma tan precaria, como si nunca se hubiera esperado que la verdad saliera a la luz.

El hallazgo reavivó también el debate sobre las fallas estructurales de la Justicia y las fuerzas de seguridad en los años 80. La falta de una pesquisa rigurosa, la apatía institucional y los prejuicios de la época —como la idea de que el joven simplemente “se había ido con una chica”— hicieron que la desaparición quedara en la impunidad por casi cuatro décadas.

El padre de Diego, antes de morir, había resumido la desidia estatal con una frase contundente: “Nos quejamos, buscamos, fuimos a los medios, pero nadie investigó”. Hoy, después de 41 años, su familia comienza a obtener las primeras respuestas que tanto tiempo esperaron.

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