LEYENDA MUSICAL ARGENTINA
Falleció Osvaldo Piro: el artista que renovó el tango sin traicionar su esencia
Este jueves 7 de agosto el tango perdió a una de sus figuras más queridas: Osvaldo Piro falleció a los 88 años en La Falda, Córdoba, ciudad en la que había elegido vivir desde hacía tiempo. Bandoneonista, director, compositor y arreglador, su trayectoria lo llevó a compartir escenario con íconos como Ástor Piazzolla, Horacio Salgán y Leopoldo Federico. Su vida artística también estuvo marcada por una historia de amor profunda y duradera junto a Susana Rinaldi.
Piro, criado en el barrio porteño de La Paternal, comenzó a tocar el bandoneón a los 10 años. Su formación incluyó clases con maestros de renombre como Félix Cordisco y Domingo Mattio. "Con él estudié y aprendí, pienso que hay cosas que llegan a tu vida como destino y porque te las da Dios", recordaba Piro. También rememoró con emoción su participación en los ensayos de “El patio de la Morocha” de Aníbal Troilo y Cátulo Castillo: "Mi maestro, tan íntegro y tan bueno, me hizo participar de los ensayos".
En 1965, fundó su propia orquesta con la que debutó en un reconocido local de la calle Corrientes, llamado Patio de Tango. Por allí pasaban artistas como Julio Sosa y Héctor Varela. Una noche, su ídolo Aníbal ‘Pichuco’ Troilo fue a escucharlo, y Piro nunca olvidó ese momento: "No tengo palabras para expresar lo que fueron mi emoción y mi susto al estar frente al ídolo y al modelo de mi generación de bandoneonistas. Al final de la función nos encontramos y nos quedamos charlando". Informa Voces Críticas.
Esa noche fue el comienzo de un vínculo marcado por la admiración mutua. Troilo se convirtió en su mentor y le dejó enseñanzas que acompañaron al artista toda la vida. A su muerte, Troilo le dejó uno de sus bandoneones, gesto que Piro valoró profundamente. “Zita, su esposa me lo entregó diciéndome que me lo merecía y que el Gordo me quería mucho”, contó en una entrevista. Y agregó: “Siempre pensé que ese bandoneón tenía duendes. Después de tenerlo cuarenta y cuatro años como custodio con gran responsabilidad y felicidad, decidí dejarlo en manos de la familia de Troilo y de la Academia Nacional del Tango”.
Su aporte al tango fue reconocido tanto en Argentina como en el exterior. Con un estilo propio, arriesgado pero fiel a la esencia del género, dirigió la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto entre 1994 y 2000. Luego, condujo la Orquesta Provincial de Música Ciudadana de Córdoba entre 2003 y 2009. Piro dejó una marca imborrable en la renovación y preservación del tango.
Su vínculo con Susana Rinaldi también fue parte esencial de su vida. Se conocieron en 1969 en la sala Michelangelo. "Fui a cantar, como actriz, y fue un flechazo inmediato", dijo ella. Tuvieron dos hijos, Alfredo y Ligia, y pese a las idas y vueltas, Rinaldi aseguró: "Nunca quise a otro personaje que no fuera él. Osvaldo fue el amor de mi vida".
En 2023, retomaron su vínculo artístico con el disco Reencuentro. Osvaldo se había instalado en Córdoba tras aceptar un cargo musical y por diferencias con el gobierno de Fernando de la Rúa. La Academia Nacional del Tango informó que en los últimos días había sido internado. Su despedida se realiza en el Salón Leopoldo Marechal de La Falda. Ligia, su hija, lo despidió con una frase cargada de amor: “Volá alto papá… te vamos a seguir cantando desde acá. Hasta que nos encontremos. Te amo”.