2025-09-14

UN MENSAJE CLAVE

Milagro 2025: la Iglesia insta a irradiar amor en medio de las dificultades

Miles de fieles participaron de la misa estacional en la Catedral, donde se destacó la homilía de Darío Quintana
Por Redacción Voces Críticas

Salta (Redacción Voces Críticas) La celebración del Milagro 2025 sigue marcando el pulso espiritual de Salta. Este domingo, en la misa estacional del triduo, la Catedral volvió a colmarse de fieles que llegaron para honrar al Señor y la Virgen del Milagro. La homilía giró en torno a la esperanza como camino de renovación personal y colectiva, invitando a los creyentes a no sucumbir ante las incertidumbres del presente.

El sacerdote Darío Quintana recordó que cada Eucaristía actualiza la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, presentado como la luz que guía a los cristianos en medio de la oscuridad. En ese sentido, llamó a los fieles que llegaron al Milagro 2025 a convertirse en “peregrinos de esperanza”, advirtiendo que cuando esta se apaga, “se hace de noche” y la fuerza para seguir caminando se desvanece.

El mensaje del monseñor en el Milagro 2025 no se quedó en lo religioso: se proyectó hacia la realidad argentina. El llamado fue a irradiar amor y misericordia, a tender manos solidarias en un tiempo marcado por la crisis económica y social. La homilía remarcó que el Milagro debe expresarse también en la vida diaria, en la búsqueda de una sociedad más justa y fraterna.

Cristo crucificado fue presentado como símbolo de ternura infinita, consuelo y guía en el camino de fe. A su vez, se recordó que la vida cristiana implica un peregrinar constante: amar, servir y dar la vida como testimonio, con la promesa de alcanzar la resurrección. En ese espíritu, se convocó a vivir este Año Jubilar con gestos concretos de fe y compromiso social.

La Virgen del Milagro también tuvo un lugar especial en la homilía de la fiesta religiosa. Fue evocada como “mujer de esperanza” que arropa y acompaña a los fieles en su andar. Su presencia maternal, señalaron, anima a caminar unidos como comunidad creyente hacia la plenitud de la fe. Con la súplica “María, ayúdanos a no sucumbir ante las incertidumbres del futuro”, el mensaje se cerró con un llamado a sostener la esperanza como fuerza que puede transformar la vida de las personas y del país.

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