2025-09-16

ROBO EN EL NORTE

Tartagal: dejó la moto encendida para descansar y se la llevaron en segundos

Un vecino de la ciudad fue víctima de la inseguridad tras detenerse a compartir una gaseosa con su hijo y perder su vehículo frente a dos delincuentes
Por Redacción Voces Críticas

Salta (Redacción Voces Críticas) Un nuevo hecho de inseguridad sacudió a la ciudad de Tartagal, cuando un vecino fue despojado de su motocicleta en cuestión de segundos. El hombre había estacionado el rodado y, junto a su hijo menor, decidió detenerse para compartir una gaseosa, sin imaginar que ese momento de pausa sería aprovechado por dos delincuentes.

El episodio ocurrió cerca de las 22 horas en la intersección de las calles Bolivia y Gorriti de la localidad. El propietario del vehículo, de apellido Bejarano, explicó que la moto había quedado encendida porque tenía problemas de batería y no podía encenderla sin un esfuerzo físico que le ocasiona dolor en la espalda. “Estaba a tres metros nada más”, relató con impotencia.

De acuerdo con lo registrado en cámaras de seguridad de Tartagal, los ladrones se desplazaban en otra moto. Uno de ellos descendió, se subió al rodado de Bejarano y escapó a gran velocidad, mientras su cómplice lo aguardaba para facilitar la huida. El damnificado aseguró haber alcanzado a ver el rostro de quien lo despojó de su vehículo.

El afectado realizó la denuncia de inmediato y personal del 911 confirmó que el rodado fue visto por última vez circulando en dirección a la calle 9 de Julio de Tartagal. Bejarano pidió públicamente que le devuelvan la moto, remarcando el sacrificio que representa para su familia contar con un medio de transporte propio. “Trabajamos día a día y nos cuesta ganar el dinero para comprarse algo”, expresó.

Más allá de lo ocurrido, advirtió que este tipo de robos son frecuentes en la ciudad. Según señaló, los delincuentes suelen desguazar rápidamente las motos sustraídas para venderlas por partes, o incluso utilizar vehículos prestados para cometer ilícitos y así evitar ser rastreados. La comunidad de Tartagal vuelve a encender la alarma frente a un delito que no da tregua.

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