2025-09-30

VIOLENCIA, VENGANZA Y MUERTE

De hijo de un narco a prófugo por un triple femicidio: la oscura historia de Pequeño J

La historia de Pequeño J, acusado como autor intelectual del triple femicidio de Florencio Varela, está marcada por la violencia familiar, la herencia del delito y un entorno narco que lo convirtió en uno de los prófugos más peligrosos del país
Por Redacción Voces Críticas

ARGENTINA (Redacción Voces Críticas) Tony Janzen Valverde Victoriano, conocido como Pequeño J, es hoy el prófugo más buscado en la Argentina por el triple femicidio de Florencio Varela. Su historia familiar está marcada por la violencia, el narcotráfico y la herencia delictiva que lo llevó a ocupar un rol central en una organización criminal.

Desde chico heredó el alias de su padre, Janhzen Valverde, integrante de la banda “Los Injertos de Nuevo Jerusalén”, asesinado en 2018 en un ajuste de cuentas. A partir de allí, el joven tomó el lugar de su progenitor en un entramado que ya tenía a sus tíos paternos involucrados en homicidios, robos y extorsiones.

Un entorno marcado por la violencia

El padre de “Pequeño J” había sido señalado por violencia de género, abandono familiar y por formar parte de estructuras narco. Su ejecución fue parte de una venganza entre bandas, y tras su muerte Tony prometió en redes sociales “venganza con pana y elegancia”. Su infancia transcurrió en el asentamiento humano Nuevo Indoamérica, en Perú, rodeado de armas, drogas y un culto a figuras criminales como Pablo Escobar y Tony Montana.

Tíos, crímenes y cárcel

La historia de los hermanos Valverde también arrastra delitos graves: Manuel “Chuman” fue acusado de homicidio en 2012, mientras que Luis “Serranasho” pasó por prisión por robo agravado y extorsión, siendo detenido nuevamente en 2013 con un arma en su poder. Ese prontuario evidencia que la violencia y el crimen eran moneda corriente en el entorno familiar.

El salto al crimen más brutal

Aunque en Perú y en la Argentina no registraba antecedentes penales formales, los investigadores sostienen que Pequeño Jlideró el secuestro, tortura y asesinato de Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez. Sobre él pesa una orden de captura nacional e internacional. Su perfil es considerado “sanguinario” y peligroso, pese a su juventud.

Hoy, su nombre encabeza todas las alertas judiciales. Mientras se multiplican las detenciones de personas ligadas al caso, “Pequeño J” se convirtió en el símbolo de cómo el delito puede transmitirse como una herencia oscura y de cómo un entorno criminal termina marcando el destino de toda una familia. Informa Voces Críticas.

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