VIOLENCIA
Golpearon sin piedad a un alumno y crece el temor en las escuelas
Salta (Redacción Voces Críticas) La violencia escolar volvió a sacudir a Campo Quijano luego de que un alumno de 13 años fuera salvajemente agredido por dos menores de 14 y 17 años a la salida de la Escuela Técnica “Ingeniero Maury”. El episodio dejó al adolescente con lesiones visibles en el rostro y una profunda preocupación en la comunidad educativa, que reclama mayor presencia policial en los alrededores del establecimiento.
La madre del alumno relató que su hijo fue atacado sin motivo aparente mientras regresaba a su casa. Según su testimonio, los agresores no eran conocidos del menor y uno de ellos presentaba signos de haber consumido drogas. “Lo golpearon entre los dos, lo tiraron al suelo y lo dejaron ensangrentado”, expresó angustiada. Los responsables del ataque solo recibieron una orden judicial de restricción de acercamiento, lo que genera temor entre los familiares de la víctima.
Fuentes policiales confirmaron que ambos agresores fueron demorados, aunque uno de ellos ya había protagonizado hechos similares. Este adolescente, que en marzo ingresó con un machete a otro colegio, volvió a ser noticia por su extrema violencia. A pesar de las denuncias, el joven continúa en libertad, situación que despierta indignación entre los vecinos y padres del alumno agredido.
El director del colegio, Rafael Sángari, advirtió que el entorno escolar se ha vuelto peligroso por la presencia de personas ajenas a la institución. “Vemos adultos rondando los portones, incluso presuntos dealers que ofrecen drogas a los chicos”, señaló. Además, pidió reforzar la seguridad a la salida de las clases, ya que en la zona confluyen alumnos de diferentes niveles educativos y los patrulleros resultan insuficientes.
Mientras el alumno continúa recuperándose, el caso reaviva el debate sobre la falta de contención y control de menores en situación de vulnerabilidad. En el pueblo aseguran que los atacantes deambulan por las calles y que el sistema judicial “no actúa a tiempo”. La sensación de miedo se instaló entre los estudiantes y docentes, que temen que un nuevo episodio de violencia termine en una tragedia.