LUTO EN EL DEPORTE
Dolor en el fútbol: falleció Miguel Ángel Russo, símbolo de Boca y Estudiantes
Argentina (Redacción Voces Críticas) El fútbol argentino está de luto. Miguel Ángel Russo ha muerto este miércoles por la tarde, a los 69 años, en su casa y acompañado por su familia. El histórico entrenador, querido en cada club donde trabajó, enfrentaba desde hace varios años un cáncer de próstata que le dio batalla hasta el final.
Con una trayectoria marcada por la coherencia, la humildad y el respeto, Russo deja una huella profunda tanto en Boca Juniors como en Estudiantes de La Plata, Lanús, Vélez y Rosario Central, clubes donde no solo logró títulos sino también el reconocimiento de sus jugadores y de los hinchas.
Un luchador dentro y fuera de la cancha
En 2018, mientras dirigía a Millonarios de Colombia, se conoció su enfermedad. Aun así, nunca perdió su esencia. “Esto se cura con amor”, dijo entonces, agradeciendo el cariño que recibía del mundo del fútbol. Contra todo pronóstico, se recuperó y volvió a dirigir, demostrando una vez más su fortaleza.
Su regreso a Boca, en 2020, marcó otro capítulo inolvidable. Convocado por Juan Román Riquelme, logró el título de la Superliga Argentina en una definición apasionante con River y más tarde la Copa Diego Maradona. También fue parte del proceso que condujo al club a la conquista de la Copa Argentina.
En 2023, su último gran logro fue con Rosario Central, donde levantó la Copa de la Liga Profesional y se despidió entre ovaciones.
De Estudiantes al mundo
Nacido en Lanús el 9 de abril de 1956, Russo jugó toda su carrera profesional en Estudiantes de La Plata, donde fue pieza clave del equipo dirigido por Carlos Bilardo. Formó parte de una generación que recuperó la mística del club y conquistó los campeonatos Metropolitano 1982 y Nacional 1983.
Aunque estuvo cerca de integrar el plantel argentino del Mundial México 1986, una decisión técnica de Bilardo lo dejó fuera. Russo siempre lo recordó sin rencor y con comprensión: “Me vas a entender cuando seas entrenador”, le dijo el DT en aquella ocasión.
Una lesión en la rodilla lo obligó a retirarse joven, pero su vocación lo llevó al banco de suplentes. Debutó como entrenador en Lanús en 1989, club con el que logró dos ascensos. Más tarde brilló con Vélez, con quien ganó el Clausura 2005, y alcanzó su máximo logro con Boca Juniors, al conquistar la Copa Libertadores 2007.
El legado de un caballero del fútbol
Miguel Ángel Russo fue mucho más que un entrenador exitoso. Fue un formador de personas, un técnico que priorizaba el respeto por encima del ego y la disciplina por encima de la fama. “El poder no es castigar, es ganarse el respeto”, decía siempre.
Por su estilo sereno y su forma de conducir, se ganó la admiración de colegas, jugadores e hinchas de todos los colores. En una época marcada por la exposición mediática, Russo defendió los valores del fútbol como juego, trabajo y pasión.
Hoy, el fútbol argentino llora su partida, pero celebra su legado. Miguel Ángel Russo será recordado como un ejemplo de profesionalismo, humildad y amor por la pelota.