2025-11-14

INESPERADO

Un ídolo de River cayó en La Casona del Molino y revolucionó la peña

El excapitán compartió música, fotos y un clima bien norteño
Por Redacción Voces Críticas

Salta (Redacción Voces Críticas) La noche en Salta tuvo un momento inolvidable cuando Leonardo Ponzio, uno de los máximos referentes de la historia de River, cayó de sorpresa en La Casona del Molino. El histórico capitán eligió mezclarse entre las mesas colmadas, las guitarras afinadas y el murmullo de la peña más tradicional de la ciudad, donde pocos imaginaban que terminarían compartiendo la velada con un ídolo del fútbol argentino.

Según contaron quienes estuvieron presentes, el exmediocampista de River llegó tranquilo, sin anuncio previo ni despliegue especial. Apenas lo reconocieron, la reacción fue automática: los comensales empezaron a acercarse para saludarlo, charlar un rato y pedirle una foto. Ponzio se prestó con buena onda, conversó con todos y se dejó retratar en celulares que enseguida inundaron las redes con la inesperada visita.

En el corazón de La Casona, donde las noches suelen alargarse entre zambas, chacareras y empanadas calientes, Ponzio disfrutó de un rato de música criolla y clima bien salteño. El exjugador de River se mostró relajado, sonriendo, escuchando las canciones y dejándose llevar por el ambiente festivo que distingue al tradicional caserón, convertido desde hace años en parada obligada para quienes quieren sentir el pulso cultural de la ciudad.

Para muchos hinchas de River que estaban en el lugar, la escena fue casi irreal: uno de los capitanes más ganadores del club, sentado a pocos metros, compartiendo la noche como un salteño más. Entre anécdotas futboleras, recuerdos de finales históricas y agradecimientos por tantas alegrías, la presencia de Ponzio terminó de encender una velada que ya venía cargada de música y calor humano.

La aparición del ídolo dejó una anécdota que empezará a circular fuerte entre los habitués de La Casona del Molino: en medio de una noche cualquiera, la peña se transformó en el punto de encuentro entre el norte profundo y una gloria de la pelota. Y como suele pasar en Salta, todo quedó sellado entre guitarras, fotos, abrazos y la sensación de haber vivido un momento único.

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