CASO MARADONA
Condena a Julieta Makintach: por qué el jurado consideró insostenible su continuidad
Argentina (Redacción Voces Críticas) La destitución de Julieta Makintach marcó un punto de quiebre en el fuero penal de San Isidro, donde desde hace meses se acumulaban cuestionamientos sobre su desempeño. La decisión del Jurado de Enjuiciamiento fue unánime y contundente: la exmagistrada incurrió en un conjunto de conductas incompatibles con su función, al punto de quedar (según el fallo) totalmente por fuera de los estándares mínimos de la actividad judicial. El episodio que desencadenó el proceso disciplinario se vinculó al escándalo del documental filmado en secreto dentro de los tribunales.
Durante la lectura del veredicto, el Jurado repasó cómo Julieta Makintach utilizó espacios institucionales con fines ajenos a la función y habilitó, de manera irregular, el ingreso de un equipo de filmación profesional al edificio judicial. De acuerdo con la resolución, ese acceso se habría gestionado un domingo y por la puerta destinada a magistrados, lo que para los evaluadores constituyó un uso indebido de su posición. La investigación también determinó que permitió registros fílmicos vinculados al juicio por la muerte de Diego Maradona.
Otro de los ejes analizados fue el comportamiento de Julieta Makintach frente a las prohibiciones vigentes durante el debate oral. Los jueces entendieron que la exintegrante del Tribunal Oral N°3 no solo desoyó las restricciones de filmación, sino que dio instrucciones para que su entorno pudiera avanzar con el proyecto audiovisual. Para el Jurado, esa actitud reveló una búsqueda de protagonismo mediático y un interés personal por encima de la imparcialidad que exige la magistratura.
En su fallo, el cuerpo encargado del enjuiciamiento también hizo hincapié en las reiteradas negaciones de Julieta Makintach, incluso ante pruebas e imágenes exhibidas en audiencias públicas. Esa postura, remarcaron, profundizó el daño institucional y alimentó la pérdida de confianza de las partes involucradas en el proceso. La combinación de mentiras, abusos de autoridad y uso de recursos públicos con fines personales terminó consolidando la convicción de que la jueza ya no podía permanecer en su cargo.
La destitución de Julieta Makintach es definitiva e inapelable, por lo que no podrá volver a ocupar un puesto judicial ni acceder a su jubilación dentro del Poder Judicial. Ahora deberá enfrentar un proceso penal por delitos como cohecho pasivo, abuso de autoridad e incumplimiento de deberes, mientras continúa pendiente la decisión de la Universidad Austral sobre su continuidad como docente. El caso, que expuso fallas graves en la conducta de una magistrada, dejó además un fuerte llamado de atención sobre la necesidad de preservar la integridad y la transparencia dentro de la Justicia.