ADIÓS AL CHALECO
Kala se jubiló: la perra policía más querida de Salta inicia una nueva vida
SALTA (Redacción Voces Críticas) Kala, la perra policía más reconocida de la División Investigativa Canina, cerró oficialmente su etapa como agente. Con 10 años de vida y 8 de servicio, la labrador entrenada en odorología y detección de narcóticos se despidió del uniforme después de una carrera marcada por operativos de alto impacto, incluida su participación en la investigación por el caso Loan en Corrientes.
La historia de Kala no es una más dentro de la fuerza: tiene legajo, intervenciones judiciales y un currículum digno de cualquier investigador humano. Desde cachorra fue entrenada por su guía, Víctor Parrón, quien la acompañó durante toda su trayectoria y reconoció que el vínculo fue mucho más profundo que el adiestramiento tradicional: “En realidad ella me entrenaba a mí”, confesó entre lágrimas.
Durante su carrera, Kala participó en procedimientos clave dentro y fuera de Salta. Fue reconocida por su trabajo en el caso Loan, donde colaboró con equipos judiciales provinciales y nacionales, y llegó a recibir una distinción del Gobierno de Corrientes. Además, integró un equipo que fue ovacionado en una capacitación de Interpol, donde especialistas internacionales quedaron “maravillados” con su rendimiento y precisión.
El cierre de etapa llegó con una noticia especial: tras su retiro, fue adoptada por el fiscal Pablo Paz, quien ya conocía su trabajo profesional. Paz contó que su familia no dudó en abrirle las puertas del hogar ante la falta de adoptantes y destacó que Kala ahora convivirá con otra perra de la casa. “Es hora de que descanse. Ya trabajó demasiado”, expresó. Parrón, su adiestrador, aseguró que podrá visitarla y mantener el vínculo.
Kala ya no usará chaleco policial, pero su legado queda dentro de la fuerza: impulsó lazos entre la Policía de Salta, veterinarios y universidades, y demostró que un perro también puede ser parte de una investigación real. Tras años de operativos y servicio, comienza su nueva vida: tranquila, acompañada y —como siempre— con su pelota de tenis en la boca. Informa Voces Críticas.