Impactante testimonio
Rocío Marengo reveló el duro y conmovedor camino que recorrió para ser mamá
La búsqueda de Rocío Marengo por convertirse en madre junto a Eduardo Fort fue un camino largo, lleno de emociones encontradas, frustraciones y esperanzas. Tras años de intentos y tratamientos médicos, la modelo de 45 años abrió su corazón en diálogo con Ciudad, revelando los sacrificios y desafíos que enfrentó hasta lograr su anhelado embarazo.
Rocío describió el proceso como “muy invasivo”, con numerosas inyecciones y controles médicos estrictos. “Todo el tratamiento es muy invasivo, mucha inyección, mucho día puntual. Por eso yo dejé de trabajar. Yo trabajo mucho en Chile”, confesó, resaltando que las demandas del tratamiento afectaron incluso su rutina profesional.
La modelo también reconoció el impacto emocional que tuvo la medicación. “Me alejé, pero porque un poco la medicación me fue como pinchando anímicamente. Yo no me daba cuenta durante el tratamiento, pero ahora que me dejé de dar esas inyecciones siento que me había tirado muy abajo”, relató, mostrando la vulnerabilidad que muchos desconocían detrás de su imagen pública. Informa Voces Críticas.
El camino hacia la maternidad incluyó cinco años de pruebas, desde tratamientos de baja complejidad hasta la fertilización in vitro. “Pasaron cinco años desde que yo empecé a buscarlo. Primero bajo complejidad, después con medicación y terminamos haciéndolo in vitro”, detalló la actriz, enfatizando que cada paso estuvo marcado por esfuerzo y paciencia.
Rocío destacó también la importancia de consolidar la familia antes de emprender la búsqueda del embarazo. “Desde que convivimos me llevó mi tiempo poner la familia ensamblada en orden, dar ese calor de hogar de que somos familia. Me lo habían dicho muchas veces, ‘cuando vos logres el equilibrio en esa casa va a venir lo tuyo’. Y siento que fue así, que hoy somos una familia”, expresó.
Por último, la modelo agradeció la actitud de los hijos de Eduardo Fort y la alegría que compartieron con ella durante este proceso. “Los chicos se lo tomaron bien, los hijos ven con mucha alegría. Unos quieren que sea nena, otros quieren que sea varón”, comentó. Hoy, feliz ante la inminente llegada de su primer hijo, Rocío remarcó: “Me llevó mi tiempo. Aposté mucho a la pareja, a la familia”, cerrando un capítulo que combina amor, paciencia y esperanza.