2025-12-06

CRUDA REALIDAD

Impactante testimonio: la ex Gran Hermano que atraviesa una grave crisis económica y trabaja en la calle

Su paso por el programa televisivo la llevó a vivir una exposición intensa, pero la vida cotidiana la encontró con pocas oportunidades y una deuda inesperada
Por Redacción Voces Críticas

Tras la intensidad de un éxito televisivo como Gran Hermano, la transición hacia la vida común suele ser más brusca de lo que muchos imaginan. El brillo inicial, los programas, los regalos y la fama instantánea se desvanecen con rapidez, y en ese tramo de caída es cuando los exparticipantes se enfrentan a una realidad mucho menos amable.

Esa etapa suele traer dudas, reacomodamientos y una búsqueda desesperada por encontrar un lugar en el medio. Son contados los Gran Hermano que logran consolidarse en el espectáculo; la mayoría intenta sostenerse como puede, mientras el recuerdo de su paso por la televisión queda reducido a una etiqueta que los acompaña aun cuando su vida vuelve a lo cotidiano.

En ese escenario se encuentra Katia “La Tana” Fenocchio, una de las figuras más recordadas de la última edición del reality de Telefe. Invitada al ciclo Se picó, conducido por Gastón Trezeguet en República Z, la joven de La Matanza se sinceró sobre el difícil momento que atraviesa y admitió que, lejos de las cámaras, la situación es mucho más complicada de lo que muchos creen. Informa Voces Críticas.

De trabajo estoy pésimo, no tengo nada. No me sale nada y estoy haciendo delivery de nuevo”, contó con visible frustración. A sus 34 años, regresó a la misma labor que realizaba antes de la fama del reality: repartir pedidos en moto por su barrio. Explicó que había invertido en montar un canal de streaming propio, pero no logró sostener el proyecto: “Ya invertí en eso, tengo que pagar las tarjetas que están al rojo vivo y esa es una inversión que no te va a dar plata al momento”.

La situación se vuelve aún más delicada si se considera su actual nivel de deudas. “Si no fuese por mi novio, no sé qué haría. Él me está pagando el alquiler”, confesó. Cuando el periodista Nico Peralta le preguntó cómo lidia con semejante presión, ella respondió sin vueltas: “A mí no se me caen las uñas. Ayer agarré la moto y me fui a laburar. Hice delivery y me fue re mal. Ahora le debo 80 lucas a la aplicación”. Entre nervios y vergüenza, relató que un pedido de sushi cayó al suelo durante una entrega y la clienta se negó a recibirlo, lo que terminó generando un problema aún mayor.

Finalmente, contó que debió pagar la comida descartada y que, como no pudo completar la primera entrega, la aplicación tampoco le permitió avanzar con las siguientes: “Debo 80 mil pesos a la aplicación. Tenía dos pedidos pero si no entregás el primero, no te habilita el segundo… Me tuve que quedar con esas dos hamburguesas y quedé debiéndole a la aplicación. Salí a gastar tiempo, plata y me re angustié”. Su relato dejó en claro que, lejos del brillo televisivo, la realidad puede ser mucho más dura de lo que se ve desde afuera.

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