OFENSIVA
De la presidencia al fútbol: Javier Milei define su próximo objetivo
Salta (Redacción Voces Críticas) El tablero político empieza a mostrar movimientos que van más allá de la gestión cotidiana. Javier Milei impulsa una estrategia de poder que proyecta el escenario posterior al Mundial y que no se limita a la reelección presidencial. En el corazón de La Libertad Avanza ya imaginan un 2026 marcado por una ofensiva institucional que combina política, territorio y fútbol, con la AFA como uno de los objetivos centrales.
Según el esquema que circula en el oficialismo, Javier Milei apunta primero a abrir el debate por la Corte Suprema, tanto a nivel nacional como bonaerense, y luego avanzar sobre la conducción del fútbol argentino. La jugada tiene un trasfondo político claro: romper estructuras de poder históricas ligadas al peronismo en la provincia de Buenos Aires, considerada la madre de todas las batallas electorales para el oficialismo.
En ese camino, la relación con el PRO aparece cada vez más tensionada. El estallido por los cargos en la Auditoría General de la Nación dejó heridas abiertas y derivó en una denuncia judicial que amenaza con profundizar la ruptura. Para Javier Milei, el conflicto con sus aliados circunstanciales no es un hecho aislado, sino parte de un reordenamiento más amplio que prioriza acuerdos tácticos antes que alianzas estables.
La ofensiva contra la AFA se inscribe en esa lógica. En el entorno de Javier Milei sostienen que el fútbol es una pieza clave del entramado de poder bonaerense, con vínculos directos con el gobierno provincial. Avanzar sobre ese territorio implicaría debilitar a actores centrales del esquema político que rodea al gobernador Axel Kicillof, en una disputa que excede lo deportivo y se proyecta al plano electoral.
Mientras tanto, el clima interno en el oficialismo muestra señales de tensión y debate. Voces cercanas a la conducción admiten diferencias estratégicas y errores tácticos recientes, pero coinciden en que Javier Milei no piensa retroceder. La hoja de ruta está trazada: consolidar poder institucional, disputar la provincia y, después del Mundial, llevar la pelea a un escenario inesperado pero decisivo como el fútbol argentino.