Emotiva despedida
“Nunca la dejé sola”: así fueron los últimos días de la hermana de la reina Sofía en la Zarzuela
En los pasillos del Palacio de la Zarzuela, desde hace años se hablaba del vínculo inseparable entre la reina Sofía y su hermana, Irene de Grecia. Sin embargo, en las últimas semanas esa relación adquirió una dimensión todavía más íntima. Los medios especializados en la Casa Real reconstruyeron un cierre marcado por el silencio y la compañía constante. Fue una despedida lejos de los focos, pero cargada de significado.
El deterioro cognitivo que atravesaba la hermana de la reina Sofía se había agravado de manera evidente. Irene ya no reconocía a su entorno ni conservaba recuerdos, y había perdido incluso funciones básicas. Desde hacía meses permanecía postrada en la cama y bajo cuidados permanentes. Los médicos, conscientes del cuadro, anticipaban un desenlace cercano.
Ante ese escenario, la reina emérita decidió suspender toda su agenda oficial para priorizar a la hermana de la reina Sofía. No hubo actos públicos ni compromisos institucionales en esos días. Su única decisión fue quedarse en la residencia que ambas compartían dentro de la Zarzuela desde hacía décadas. Allí, eligió acompañarla hasta el final sin interrupciones. Informa Voces Críticas.
Según trascendió, Sofía pidió que colocaran una cama junto a la de su hermana para pasar las noches a su lado. No se trató de un gesto simbólico, sino de una necesidad profunda de presencia. Aunque Irene ya no recordaba nada, la reina emérita sí lo hacía. La idea de ausentarse le resultaba imposible de sobrellevar.
Desde la familia real, incluso Felipe VI y las infantas Elena y Cristina intentaron convencerla de tomarse un respiro. Sin embargo, la decisión de la emérita de permanecer junto a su menor hermana siempre fue firme. Para Sofía, Irene no había sido solo una hermana, sino su confidente y sostén en los momentos más difíciles. Ese lazo explicó una despedida sin concesiones.
La hermana de la reina Sofía nunca formó una familia propia y eligió acompañar a la de su hermana durante toda su vida. Vivió con discreción, sin protagonismo, compartiendo viajes y rutinas en la Zarzuela. Su muerte, ocurrida el 15 de enero en el mismo palacio, cerró una de las historias de hermandad más silenciosas de la realeza europea. Para la reina emérita, fue el adiós a su compañera de vida.