Las escenas más emotivas
Funeral de Irene de Grecia en imágenes: tres detalles que rompieron el corazón de todos
El lunes 19 de enero se cumplió el último deseo de Irene de Grecia, al ser enterrada junto a su hermano Constantino y sus padres, los reyes Pablo I y Federica, en el cementerio del Palacio de Tatoi, en Grecia. Un sepelio lleno de emoción y solemnidad que estuvo marcado por tres detalles que no pasaron desapercibidos y que reflejan el profundo vínculo de la princesa con su familia y su tierra natal. La ceremonia reunió a la familia real griega y española, con la ausencia del rey Juan Carlos por problemas de salud.
Desde su fallecimiento el 15 de enero a los 83 años, la Casa Real había informado que la “tía Pecu” deseaba descansar en su tierra natal. La Reina Sofía llegó acompañada por sus hijas, las infantas Elena y Cristina, y sus nietos, mientras los Reyes Felipe y Letizia, junto a la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, asistieron por primera vez a un acto de esta magnitud en Grecia. Los presentes fueron recibidos calurosamente por los ciudadanos y estuvieron pendientes de las noticias sobre el accidente ferroviario de Adamuz.
El primero de los detalles emotivos se vivió cuando los nietos de la Reina Sofía acompañaron a su abuela con gestos de respeto y apoyo. La infanta Sofía sostuvo y abrazó a la monarca para ayudarla a caminar durante el traslado del féretro, demostrando un vínculo cercano y afectuoso en medio de la tristeza. La presencia de los jóvenes reforzó la unidad familiar en un momento tan delicado para la madre del rey Felipe.
El segundo detalle destacó durante el cortejo cuando los nietos mayores de la Reina portaron objetos muy personales de Irene de Grecia, incluyendo un collar y la insignia de la Orden del Elefante, la más prestigiosa de Dinamarca. Este gesto simbolizó la continuidad de los valores y tradiciones familiares, y permitió que la memoria de la princesa acompañara el último trayecto hacia su descanso eterno.
El tercer detalle se produjo durante la inhumación al aire libre. La reina Sofía se apoyó en Ana María, visiblemente rota de dolor, mientras abrazaba la bandera de Grecia que cubría el féretro. Fue un momento de enorme carga simbólica y emocional, donde se percibió la conexión entre la monarca, su hermana fallecida y su país natal. Este gesto consolidó la imagen de la hermana menor de la reina regresando a su tierra, cumpliendo su último deseo.
El sepelio terminó con una muestra de apoyo y cercanía entre la reina Sofía y su hijo, el rey Felipe VI, quien arropó a su madre ante la profunda desolación. La ceremonia reflejó no solo el luto por la pérdida de Irene de Grecia, sino también la estrecha unión de la familia real en momentos de dolor, con símbolos, gestos y tradiciones que permanecerán en la memoria de todos los presentes.