Se supo todo
La marca que no se borra: Maxi López y el tatuaje de Wanda que terminó en cruz
Maxi López volvió a ser noticia en la Argentina tras disfrutar de unos días en Mar del Plata junto al equipo de Olga y emprender luego su regreso a Buenos Aires. El exfutbolista llegó con una agenda cargada: grabar su participación en MasterChef y, al mismo tiempo, reencontrarse con sus tres hijos, Valentino, Constantino y Benedicto. El viaje combinó compromisos laborales con un fuerte componente emocional. En ese contexto, una confesión inesperada volvió a ponerlo en el centro de la escena mediática.
Durante una entrevista distendida en Olga, Maxi López contó la insólita manera en que se tatuó a Wanda en el dedo, una historia que mezcla amor, presión y humor. Entre risas, recordó que todo comenzó como una supuesta sorpresa preparada por su entonces pareja. Él esperaba un regalo tradicional, algo material o simbólico, sin imaginar que lo que vendría sería mucho más permanente. El episodio quedó grabado no solo en su piel, sino también en su memoria.
Según relató, un día Wanda llegó a su casa y le anunció que tenía un regalo especial. Al fondo apareció el tatuador y ella le mostró que se había tatuado el nombre “Maxi” en el dedo. El gesto lo tomó por sorpresa y lo conmovió, creyendo que todo terminaba allí. Sin embargo, la escena dio un giro cuando ella le marcó que ahora era su turno de hacer lo mismo.
“Ahora te tatuás vos”, habría sido la frase que selló el momento. El exfutbolista argentino confesó que sintió más una imposición que un regalo, pero que igualmente aceptó la consigna. Con su estilo relajado, reconoció que fue “como un corderito” y terminó tatuándose el nombre de Wanda. Así quedó sellado en la piel un amor que, en ese entonces, parecía eterno.
Con el paso del tiempo, la historia tomó otro rumbo. El propio Maxi contó que ese tatuaje ya no existe y que fue tapado con un nuevo diseño. Wanda también modificó el suyo, y según el exfutbolista, lo reemplazó por otro nombre, en una decisión que llamó la atención de todos. El episodio se convirtió en una de esas anécdotas que reflejan cómo las relaciones pueden dejar marcas mucho más profundas de lo esperado.
Mientras revive estos recuerdos, el empresario atraviesa un presente muy distinto en lo personal. Su regreso a la Argentina no solo está vinculado a proyectos televisivos, sino también a la necesidad de recuperar tiempo con sus hijos. Después de años marcados por la distancia y los conflictos, hoy disfruta de poder compartir más momentos con ellos y fortalecer un vínculo que busca reconstruir día a día.
En paralelo, su actual pareja, Daniela Christiansson, permanece en Suiza junto a sus hijos a la espera de poder viajar. Maxi, por su parte, ya piensa en una casa lo suficientemente grande para reunir a toda la familia. El cambio de vida es evidente: más cerca de sus afectos, con nuevos proyectos y con historias del pasado que, aunque ya cerradas, siguen generando repercusión y curiosidad en el público argentino.