DUELO REAL
El momento de profunda tristeza que atraviesa Máxima Zorreguieta tras una pérdida irreparable
Tras pasar Año Nuevo y disfrutar de unos días en Argentina junto a su familia, Máxima Zorreguieta atraviesa uno de los momentos más dolorosos de los últimos tiempos. La reina de los Países Bajos recibió la noticia del fallecimiento de una persona muy cercana, alguien que fue clave en etapas decisivas de su vida y con quien compartió una relación profunda y duradera.
Se trata de Valentino Garavani, el histórico diseñador italiano que dejó una huella imborrable en la moda internacional y también en la historia personal de Máxima. Según trascendió, la noticia generó un fuerte impacto emocional en la monarca, para quien Valentino no fue solo un referente estético, sino un amigo y confidente en momentos de gran exposición pública.
El vínculo entre ambos comenzó hace más de dos décadas y tuvo un punto de partida inolvidable: la boda de Máxima con Guillermo Alejandro, en 2002. Valentino fue el creador de su vestido de novia, una pieza que combinó elegancia, estructura y sofisticación, y que con el paso del tiempo se convirtió en un símbolo tanto de aquel casamiento como del ingreso definitivo de Máxima a la realeza europea. Informa Voces Críticas.
A partir de ese hito, la relación se consolidó y fue mucho más allá del diseño. Valentino supo interpretar el estilo, la personalidad y la impronta de la reina, acompañándola en numerosos eventos institucionales y ayudándola a construir una identidad visual que reflejara su carácter extrovertido y su rol dentro de la monarquía neerlandesa.
Con los años, esa conexión se transformó en una complicidad sostenida por la admiración mutua, el respeto profesional y un afecto genuino. Por eso, la muerte del diseñador a los 93 años, ocurrida en su residencia de Roma según informó la Fundación Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti, fue un golpe especialmente duro para Máxima.
De acuerdo con esa información, los restos del creador serán velados en la Piazza Mignanelli y luego despedidos en una ceremonia religiosa en la Basílica de Santa María de los Ángeles y los Mártires. Todo indica que la reina buscará hacerse un espacio en su agenda institucional para estar presente y despedir a quien no solo marcó su imagen pública, sino que ocupó un lugar central en su vida personal.