2026-01-27

INDIGNANTE

Iba a bailar en el corso y terminó asaltada: el hecho que conmociona a Orán

El asalto se produjo en la zona del GIRSU
Por Redacción Voces Críticas

Salta (Redacción Voces Críticas) La celebración de los corsos volvió a quedar opacada por un hecho de inseguridad que generó indignación en la comunidad. En Orán, una joven bailarina de Tinku denunció que fue asaltada y golpeada a pocos metros del lugar donde debía presentarse para desfilar, en un episodio que encendió la preocupación entre artistas, familias y organizadores del tradicional evento.

Según relató la propia víctima a través de sus redes sociales, el ataque ocurrió cuando se dirigía al sector de largada para ingresar con su comparsa. En ese trayecto, fue sorprendida por delincuentes que la tomaron desde atrás, la sujetaron del cuello y le arrebataron la mochila. El caso sacudió a Orán, especialmente porque la joven llevaba allí no solo objetos personales, sino también el traje completo que debía utilizar en el corso.

El robo no solo implicó la pérdida de pertenencias, sino que además la dejó sin posibilidad de participar del espectáculo para el que se había preparado durante semanas. La bailarina, identificada como Cuellar en redes sociales, integra el conjunto andino K’achas. El episodio generó una ola de mensajes de apoyo y bronca en Orán, donde muchos vecinos señalaron la falta de controles en las inmediaciones del predio festivo.

Un familiar brindó más detalles en diálogo con medios locales y explicó que el asalto se produjo en la zona del GIRSU, un sector con escasa iluminación y poco movimiento policial en ese momento. Tras el ataque, los agresores escaparon rápidamente y, según denunciaron, no hubo presencia inmediata de efectivos. Esta situación volvió a poner en debate las condiciones de seguridad en Orán durante eventos masivos.

El hecho reavivó los reclamos para reforzar la vigilancia en los corsos, una de las celebraciones más convocantes del calendario cultural del norte provincial. Mientras la joven intenta recuperarse del mal momento, en Orán crece la demanda de medidas concretas que garanticen que bailarines, familias y espectadores puedan disfrutar de la fiesta sin temor a nuevos episodios de violencia.

 

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