2026-01-27

No lo puedo controlar

Victoria lo sufre todos los días: la obsesión de David Beckham que no puede frenar

La obsesión que domina la vida del exfutbolista y que ni su esposa soporta más.
Por Redacción Voces Críticas

David Beckham volvió a ser noticia, pero esta vez no por el fútbol ni por la moda, sino por una revelación muy personal. El exjugador británico confesó que convive desde hace años con un trastorno obsesivo-compulsivo que marca gran parte de su rutina diaria. Según contó, necesita que todo esté perfectamente alineado, en línea recta y, además, que los objetos estén organizados en números pares.

Lejos de tratarse de una simple preferencia por el orden, David Beckham explicó que esta conducta es una verdadera compulsión que no puede ignorar. El exfutbolista aseguró que no logra relajarse si ve algo fuera de lugar y que siente una necesidad casi automática de corregirlo. Esta situación, según él mismo admite, influye en su vida cotidiana más de lo que le gustaría.

Quien mejor conoce esta faceta del empresario británico es su esposa, Victoria Beckham, que convive con estas manías desde hace años. Ella ha contado en más de una ocasión que David puede pasar horas limpiando y reorganizando espacios, especialmente cuando algo no está exactamente como él considera que debería estar. En algunos casos, incluso se levanta en plena madrugada para acomodar objetos que le generan incomodidad. Informa Voces Críticas.

Entre los ejemplos más llamativos que mencionó el presidente y accionista del Inter de Miami  se encuentra la forma en que organiza el refrigerador, donde los productos deben estar acomodados por color y tamaño. Además, siente la necesidad de que todo esté dispuesto en pares y perfectamente alineado, desde frascos hasta libros o decoraciones. Si algo rompe ese patrón, la ansiedad aparece de inmediato.

El propio David Beckham reconoce que le gustaría poder ignorar esos impulsos, pero admite que no puede hacerlo. “Intento dejarlo pasar, pero no puedo”, explicó en una entrevista, describiendo esta sensación como un circuito mental que necesita cerrarse. Para él, la única manera de lograrlo es ordenando, alineando y reorganizando todo a su alrededor.

Si bien muchas personas disfrutan de tener la casa limpia y prolija, el caso de David va un paso más allá. Los especialistas explican que la diferencia está en el nivel de malestar que genera no cumplir con esos rituales. En alguien con trastorno obsesivo-compulsivo, no poder ordenar o controlar el entorno puede provocar una ansiedad intensa y difícil de manejar.

A pesar de esto, David Beckham ha aprendido a convivir con su condición y no la oculta. Su familia entiende esta parte de su personalidad y, aunque a veces resulte agotador, la respeta y la acompaña. Para el exfutbolista, reconocer lo que le ocurre fue un paso importante para integrar esta realidad a su vida cotidiana.

La confesión de David Beckham volvió a poner sobre la mesa un tema del que se habla poco: cuándo una manía deja de ser un simple hábito y pasa a interferir con la vida diaria. Su testimonio no solo humaniza a una de las figuras más famosas del deporte, sino que también ayuda a visibilizar un trastorno que afecta a millones de personas en todo el mundo.

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