NOCHE DE BRILLO
Cazzu hizo historia en Cosquín 2026 con un show inolvidable y su vestuario causó furor
Cazzu volvió a escribir una página destacada en la historia del Festival Nacional de Folklore de Cosquín 2026 con una presentación arrolladora durante la segunda luna. La Plaza Próspero Molina, colmada y expectante, recibió a “La Jefa” en una noche cargada de simbolismo, emoción y una energía que atravesó generaciones.
La artista jujeña llegó al escenario mayor del folklore pocos días después de su paso por el Anfiteatro José Hernández de Jesús María, y lo hizo con un show que dejó en claro su profundo respeto por el género. La fusión musical, el cuidado estético y una propuesta artística sólida fueron las claves de una actuación que logró trascender etiquetas y prejuicios.
Durante el concierto, Cazzu presentó canciones de su álbum Latinaje, pero también recorrió distintas etapas de su carrera, con guiños al trap y al reggaetón. Acompañada por bailarines y una banda que combinó instrumentos de cuerda, viento y bandoneón, sorprendió además con un malambo femenino durante “El Diablo de los Bombos”, una interpretación que rompió moldes dentro de una danza tradicionalmente masculina. Informa Voces Críticas.
Uno de los momentos más celebrados de la noche llegó con la invitación de la artista a Los Nombradores del Alba. Juntos interpretaron “Me tocó perder” y luego ofrecieron una versión acústica de “Zamba para olvidarte”, en el marco del 50° aniversario de la canción. La escena generó un clima íntimo y nostálgico que fue acompañado por una ovación sostenida del público.
El cierre tuvo un tono casi cinematográfico. Cazzu fue distinguida con el poncho coscoíno, un reconocimiento reservado a figuras destacadas y considerado un símbolo de hospitalidad y cultura. Con esa prenda sobre los hombros, interpretó una canción inédita dedicada a su “Jujuy querido”, sellando un momento de profunda conexión con sus raíces.
Más allá de lo musical, la puesta en escena también tuvo un fuerte impacto visual. La artista lució un total black que evocó el tradicional poncho folklórico, diseñado a medida por Esquina. La prenda incluyó una falda con movimiento pensada para el escenario, un aguayo hilado a mano de más de 20 años de antigüedad con detalles de strass cosidos artesanalmente y una herradura como cierre simbólico, en un cruce entre identidad ancestral y estética contemporánea.