REVELACIONES ÍNTIMAS
Las fuertes amenazas de las hijas de Wanda Nara a su mamá de contar secretos que podrían sacudir la televisión
Los hijos crecen, cambian y empiezan a mirar el mundo, y a sus padres, con otros ojos. En el caso de Wanda Nara, esa transformación ya se hace notar en casa. Sus hijas con Mauro Icardi, Francesca, de 11 años, e Isabella, de 9, atraviesan una etapa distinta, más cercana a la adolescencia que a la infancia, y eso también se refleja en lo que dicen y en cómo se plantan.
La empresaria es, desde hace años, protagonista casi permanente de los programas de espectáculos. Sus romances, sus conflictos, su salud, sus proyectos laborales y hasta sus batallas judiciales forman parte de la agenda diaria. Nada de lo que la rodea parece pasar inadvertido. Y en ese escenario de exposición constante, sus propias hijas empezaron a hacer comentarios que la descolocan.
Fue la propia Wanda quien lo contó en una de las entrevistas que brindó en medio del revuelo por la fiesta a la que asistió Icardi en Estambul, mientras China Suárez se encontraba en Buenos Aires. En ese contexto, la conductora de MasterChef recordó una frase que lanzó sobre el futbolista: “los chicos y los borrachos siempre dicen la verdad”. Informa Voces Críticas.
A partir de esa idea, dejó entrever que en su casa también se dicen verdades incómodas. Según relató la Bad Bitch, sus hijas suelen bromear con la posibilidad de ir a la televisión a contar lo que saben. Y si los chicos no mienten, como ella misma afirmó, entonces el comentario no deja de tener un trasfondo inquietante para alguien tan expuesto mediáticamente.
“Soy una mamá muy exigente”, reconoció entre risas. Y enseguida agregó: “ellas a veces me cargan y me dicen "nos vamos a sentar en LAM", medio que amenazan con que se van a sentar el día de mañana en un programa tipo LAM para contar todo”. La referencia al ciclo LAM no fue casual: se trata de uno de los programas que más ha seguido de cerca cada capítulo de su vida.
Francesca e Isabella, además, han sido eje de disputas públicas entre sus padres. Las diferencias por su crianza y tenencia derivaron en enfrentamientos personales, judiciales y televisivos que marcaron momentos de alta tensión. Incluso hubo escenas grabadas en un edificio de la avenida del Libertador que se volvieron parte de la memoria mediática reciente.