CONSEJOS PRÁCTICOS
Descubrí los alimentos que jamás debes meter en tu Airfryer: un error que podría arruinar tu equipo
En los últimos años, la Airfryer se ganó un lugar privilegiado en las cocinas argentinas. Su propuesta es tentadora: lograr preparaciones doradas y crocantes sin recurrir al aceite, una alternativa que seduce a quienes buscan opciones más saludables sin resignar sabor ni textura. Sin embargo, no todo lo que funciona en una sartén o en el horno tradicional responde igual bajo esta tecnología.
El entusiasmo por experimentar llevó a muchos usuarios a probar recetas impensadas. Pero el mecanismo que hace atractiva a la freidora de aire también impone ciertas restricciones. El sistema trabaja con aire caliente que circula a gran velocidad, generando una cocción pareja y un efecto similar al de la fritura. Justamente por ese flujo constante, algunos alimentos pueden desarmarse, derretirse o incluso afectar el funcionamiento interno del aparato.
Entre los principales descartados están los líquidos como sopas, caldos y salsas, ya que pueden filtrarse y comprometer los componentes eléctricos. Tampoco es buena idea intentar cocinar pastas, arroz o legumbres secas, que necesitan hervor y humedad sostenida. A su vez, los rebozados crudos, como croquetas recién armadas, suelen perder forma antes de sellarse, porque el aire caliente no genera la cobertura inmediata que sí produce el aceite. Informa Voces Críticas.
También conviene prestar atención a ciertos detalles prácticos que podría comprometer tu electrodoméstico. El papel aluminio sin perforaciones puede bloquear la circulación y arruinar la cocción. Los granos de maíz para pochoclo pueden estallar de manera irregular dentro del compartimiento. Y los cortes grandes de carne roja tienden a secarse por fuera mientras el interior queda poco hecho, generando resultados desparejos.
Pero si hay un ingrediente que encabeza la lista de advertencias, es el queso. Colocarlo directamente en la canasta es un error frecuente. Al fundirse, pierde consistencia y puede escurrirse hacia las ranuras del equipo. Esa grasa se adhiere a zonas difíciles de limpiar, produce humo y, en casos extremos, compromete el sistema de ventilación.
Además, al no estar contenido dentro de una preparación firme, se dispersa rápidamente por efecto del aire en movimiento. El resultado suele ser una receta arruinada y un electrodoméstico con residuos quemados y olores persistentes. Si la intención es gratinar, lo recomendable es hacerlo siempre sobre una base sólida, como una tostada o un plato ya cocido, y controlando cuidadosamente el tiempo de cocción.