Humillaciones, adeudos y secretos
Shakira desenmascarada: exbailarina denuncia humillaciones detrás del escenario
Mientras Shakira sigue conquistando México con su gira “Las mujeres ya no lloran” y su concierto gratuito en el Zócalo, una polémica estalla detrás de los escenarios. Jenny García, exbailarina y coreógrafa de Venga la Alegría, rompió el silencio sobre los humillantes tratos y la amarga experiencia que vivió mientras trabajó con la barranquillera.
Según García, participó en 12 presentaciones de Shakira en el Palacio de los Deportes, pero la remuneración nunca se completó. La exbailarina asegura que solo se pagó una fecha, dejando un adeudo superior a 50,000 pesos. “Todavía me sigue debiendo, con eso le pagó sus impuestos a Piqué”, señaló Jenny, dejando en evidencia la falta de responsabilidad del equipo de producción de Shakira.
El relato de García también revela un trato poco profesional de la cantante hacia su equipo. Según la exbailarina, Shakira no ensayaba con las bailarinas, volteaba la cara y rara vez agradecía su trabajo. El punto crítico ocurrió cuando la seguridad de la artista sacó a Jenny de su camerino mientras estaba en topless, por un problema del baño de la cantante, sin pedir disculpas ni respetar la privacidad del equipo.
A pesar de todo, Jenny García admite que aún reconoce el talento artístico de la intérprete, pero su percepción personal cambió. “Ya no la respeto desde que trabajé con ella”, afirmó, dejando claro que la experiencia humana con la estrella desmoronó la admiración que sentía por la intérprete de “Hips Don’t Lie”.
El caso reabre el debate sobre el trato de artistas internacionales con sus equipos de trabajo. Fans y expertos han comentado la importancia de reconocer que detrás de los escenarios hay profesionales que merecen respeto y cumplimiento de contratos, algo que la experiencia de García con Shakira evidencia como fallido en esta ocasión.
Hasta ahora, ni Shakira ni su equipo de producción han emitido declaración sobre las acusaciones. La polémica pone en evidencia que, aunque la cantante siga batiendo récords y llenando estadios, la percepción de quienes trabajan detrás de cámaras puede cambiar drásticamente la imagen pública de una estrella.