Explota el escándalo
El embarazo de Kate Middleton estuvo a punto de filtrarse: el secreto que salió a la luz
El nombre de Kate Middleton volvió a aparecer en el centro de la escena mediática tras revelaciones surgidas en el Tribunal Superior de Londres. Durante una audiencia judicial se conocieron detalles inéditos sobre cómo se manejó la información acerca de su primer embarazo. Según se expuso en el juicio, una periodista británica supo la noticia antes de que se hiciera pública, pero decidió no divulgarla.
La editora del Mail on Sunday, Charlotte Griffiths, declaró ante el tribunal que había escuchado directamente del príncipe Guillermo que Kate Middleton estaba embarazada de su primer hijo. El comentario habría ocurrido durante un encuentro social en una casa de campo, días antes del anuncio oficial del Palacio. Sin embargo, la periodista optó por guardar silencio.
De acuerdo con su testimonio, el príncipe de Gales llegó solo al encuentro y explicó a sus amigos que su esposa no asistiría debido a fuertes náuseas matutinas. Esa explicación permitió a varios de los presentes deducir que la princesa estaba esperando un bebé. La noticia habría representado una exclusiva de alto impacto para cualquier medio. Informa Voces Críticas.
Griffiths explicó ante el tribunal que tomó la decisión consciente de no publicar la información. Según afirmó, había obtenido ese dato en un contexto privado y consideró que divulgarlo significaría “cruzar una línea”. Incluso reconoció que el entonces editor del periódico se molestó al enterarse de que ella conocía el embarazo antes que el resto de la prensa.
El testimonio se dio en el marco de una causa judicial impulsada por varias celebridades, entre ellas el príncipe Harry, contra la empresa Associated Newspapers Limited, propietaria del Daily Mail y Mail on Sunday. Los demandantes acusan al grupo editorial de haber obtenido información personal mediante métodos ilegales, algo que la compañía niega categóricamente.
Durante la audiencia también se abordaron aspectos de la relación social entre periodistas y miembros de la familia real. Griffiths aseguró que siempre ha mantenido una separación clara entre su trabajo y su vida privada. En ese contexto, insistió en que proteger la confidencialidad del embarazo de la princesa de Gales fue una decisión basada en principios personales y en el respeto a los límites entre información pública y privada.