TREMENDO
Tensión en Villa Soledad: una violenta pelea entre mujeres reavivó el malestar vecinal por la zona roja
SALTA (Redacción Voces Críticas) La noche del viernes perdió su calma habitual en Villa Soledad. En las inmediaciones de la Terminal de Ómnibus y el Hogar Escuela, un violento cruce entre varias mujeres terminó en una batalla campal de gritos, empujones y amenazas cruzadas que alertó a todo el barrio. El episodio, lejos de ser un hecho aislado, puso nuevamente sobre la mesa un conflicto de larga data: la lucha por el control de las paradas en la zona.
Según el testimonio de quienes presenciaron la escena, la disputa se habría originado por la ocupación de sectores específicos de la vía pública para el ejercicio del trabajo sexual. Durante el altercado, las propias protagonistas habrían manifestado que el eje del conflicto era la "territorialidad" de las cuadras donde se ofrecen los servicios.
Un reclamo que llegó al Concejo Deliberante
Los residentes del sector manifestaron su hartazgo y aseguraron que la situación es "insostenible". Cansados de lo que consideran una "zona liberada", ya han llevado sus quejas formalmente al Concejo Deliberante, aunque aseguran que hasta el momento no han obtenido soluciones concretas.
Ante la falta de respuestas oficiales, algunos vecinos optaron por medidas drásticas, como el escrache público tanto de quienes ejercen la actividad como de los clientes que circulan por el barrio a altas horas de la madrugada.
Los puntos críticos de la denuncia
El malestar de las familias de Villa Soledad no se limita únicamente a los incidentes violentos. En sus presentaciones, enumeran una serie de conductas que afectan la convivencia diaria:
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Exhibicionismo: Denuncian escenas inapropiadas en la vía pública a la vista de menores.
- Consumo de sustancias: Aseguran que es frecuente ver el consumo de alcohol y otras sustancias durante toda la noche.
- Contaminación acústica: Gritos, insultos y ruidos molestos que impiden el descanso.
Desde el barrio recordaron que la prostitución callejera está prohibida por la normativa provincial vigente y exigen que las autoridades hagan cumplir la ley. Además del pedido de mayor presencia policial, los vecinos alertan sobre un trasfondo más oscuro: el temor de que estas prácticas sean el eslabón de redes vinculadas a la trata de personas.
"El problema superó cualquier límite. Ya no se trata solo de ruidos, es un tema de seguridad y de salud pública", señalaron fuentes vecinales tras el último episodio de violencia. Informa Voces Críticas