FUERTE INTERNA
Crecen los graves rumores sobre Emilia Mernes y una supuesta conspiración contra María Becerra
La relación entre Emilia Mernes y María Becerra sumó un nuevo capítulo que no pasó desapercibido. En las últimas horas, comenzaron a circular versiones que hablan de movimientos internos dentro de la industria musical que habrían generado malestar y reactivado tensiones entre ambas figuras.
Según reveló Ángel de Brito en su programa en Bondi, una fuente cercana le aseguró que el entorno de Mernes habría tomado decisiones estratégicas que impactaron directamente en la planificación de shows de Becerra. “Reservaban todo enero para que no lo use otro”, contó el conductor, sugiriendo que la maniobra habría tenido como objetivo limitar las posibilidades de su colega.
El tema no quedó ahí. Con el correr de los días, también trascendieron versiones sobre un distanciamiento más amplio dentro del ambiente artístico. “Se bloquearon entre todos y dijeron ‘vamos a fulminarla’”, relató de Brito, describiendo un clima de tensión que, según indicó, recuerda a dinámicas de aislamiento propias de otros contextos mediáticos. Informa Voces Críticas.
En paralelo, surgieron comentarios sobre situaciones previas que habrían contribuido al conflicto con Emilia. Entre ellas, se mencionó cierto malestar por la falta de invitaciones a compartir escenario, incluso entre artistas que habían trabajado juntos. De acuerdo con estas versiones, la presión habría impactado emocionalmente en Becerra, quien habría atravesado un momento difícil antes de una de sus presentaciones más importantes.
A estas acusaciones se sumaron cuestionamientos sobre la actitud de Mernes fuera del escenario. “No saluda a nadie, se cree Beyoncé”, le habría señalado una fuente a de Brito, alimentando una imagen que generó debate en redes y dentro del ambiente artístico.
Incluso se mencionó un episodio en un vuelo a Madrid, donde una situación con una fanática menor de edad habría generado incomodidad. Frente a este tipo de relatos, la panelista Romina Scalora opinó: “Puede estar de mal humor un día, pero cuando sos una persona pública, tenés que disimular y saludar aunque sea cinco minutos”. Y concluyó: “Es la retribución mínima que podés hacer con la gente”, reflejando un malestar que, por ahora, sigue sumando capítulos.