2026-04-24

HORROR

El negocio del espanto: el final de la mujer que entregó a sus nietos por unos pesos

Una trama de perversión y dinero terminó con la detención definitiva de tres implicados que sometieron a menores de edad bajo un pacto de silencio y terror.
Por Redacción Voces Críticas

Salta (Redacción Voces Críticas) La justicia de Orán finalmente le puso fin al calvario de cuatro menores tras condenar a la abuela de 53 años que lideraba una red de entregas sexuales. Según la investigación policial, la mujer utilizaba su propio domicilio como base para facilitar los abusos de sus nietos, cobrando sumas de dinero a cambio de permitir que dos hombres mayores vulneraran la integridad de los niños de manera sistemática.

La investigación contra la abuela se inició cuando la madre de tres de las víctimas, niños de entre 11 y 13 años, descubrió las atrocidades que ocurrían mientras estaban bajo el supuesto cuidado de su exsuegra. Al relato de los pequeños se sumó el de una prima mayor de edad, quien confesó haber vivido el mismo infierno años atrás, confirmando que la mujer operaba de esta forma desde hacía mucho tiempo.

Los peritajes determinaron que la abuela no solo entregaba a los menores en su vivienda, sino que también coordinaba traslados a las casas de los otros dos abusadores. Para asegurar la impunidad, los tres adultos amenazaban constantemente a los niños con represalias físicas si se atrevían a contar lo que sucedía en los encuentros, generando un ambiente de miedo extremo que duró varios años.

Por este accionar criminal, la abuela recibió una pena de trece años de prisión efectiva por el delito de facilitación de la prostitución agravada. Sus cómplices, dos hombres de 89 y 65 años, fueron sentenciados a doce y diez años de cárcel respectivamente, tras confirmarse múltiples hechos de abuso sexual con acceso carnal y vejaciones gravemente ultrajantes contra los menores.

Tras el veredicto contra la abuela, la jueza interviniente solicitó que se realice de forma inmediata la extracción de perfiles genéticos de los tres condenados para el registro oficial. La comunidad oranense permanece conmocionada ante la frialdad de una mujer que, lejos de ejercer su rol de protección, decidió lucrar con el dolor de su propia familia hasta ser capturada por la justicia.

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