Exclusivo menú
El postre del rey Carlos y Camila que se volvió el verdadero protagonista
La visita oficial del rey Carlos y Camila a Washington volvió a poner en el centro de la escena la relación entre Estados Unidos y Reino Unido. En este contexto, la cena de Estado dedicada a Carlos III y Camilla destacó por su cuidada propuesta gastronómica. El evento, encabezado por Donald Trump y Melania Trump, combinó diplomacia, estética y tradición. Cada detalle estuvo pensado para resaltar la importancia de la ocasión.
El menú ofrecido en honor a Carlos III y Camila inició con una velouté de vegetales de jardín acompañada de ingredientes frescos como corazones de palma y micro menta. Este primer plato marcó el tono elegante de la velada, reflejando un enfoque ligero pero sofisticado. La propuesta culinaria buscó resaltar productos de temporada y técnicas clásicas. Así, la recepción mantuvo un equilibrio entre innovación y tradición.
En los siguientes tiempos del menú para los reyes británicos, se sirvió un ravioli de hierbas primaverales con ricotta y emulsión de parmesano. Este plato incluyó ingredientes provenientes del huerto de la Casa Blanca, lo que aportó un sello local al evento. Posteriormente, el plato principal fue un lenguado Dover meunière acompañado de papas pavé y vegetales de primavera. La elección reforzó la conexión entre la cocina europea y los productos estadounidenses.
Sin embargo, el momento más comentado de la cena de Carlos III y Camila fue el postre, que acaparó todas las miradas. Se trató de un gâteau de chocolate con forma de colmena, relleno de crémeux de vainilla y acompañado de helado de crème fraîche. La miel utilizada provenía directamente de la Casa Blanca, lo que añadió un simbolismo especial. Este detalle visual y gastronómico se convirtió en el protagonista de la velada.
Más allá del menú, la recepción en honor al rey Carlos y Camila destacó por su ambientación inspirada en jardines ingleses. La decoración incluyó flores como lilas, cerezos y lirios del valle, junto a una vajilla histórica cuidadosamente seleccionada. Cada elemento, desde la mesa hasta los vinos, fue elegido para reforzar la idea de tradición compartida. De esta forma, la cena se convirtió en una muestra de diplomacia a través de la gastronomía y el diseño.