CONMOCIÓN
Tragedia y dolor en Rosario de la Frontera: un futbolista de 16 años murió en un vuelco camino a las Termas
SALTA (Redacción Voces Críticas) El último fin de semana se tiñó de luto para la localidad de Rosario de la Frontera tras registrarse un siniestro vial fatal en la ruta de acceso al complejo termal. La víctima fatal fue identificada como Thiago Padilla Montenegro, un adolescente de casi 17 años que se destacaba como jugador en las divisiones inferiores y el plantel superior del Club Hispano Argentino.
El hecho generó una profunda consternación en toda la zona debido al arraigo del joven en el ambiente deportivo y social de la ciudad. Asimismo, la preocupación se mantiene en niveles altos dado que el otro ocupante del vehículo, un chico de 18 años, permanece internado en grave estado y con pronóstico reservado luchando por sobrevivir a las lesiones sufridas.
El desgarrador adiós de la familia del fútbol
La pérdida del joven deportista desató una ola de publicaciones y muestras de dolor en las redes sociales. Entre los testimonios más emotivos sobresalió el de Miguel Padilla, referente de la comisión directiva de la institución, quien mediante un escrito público reflejó el vínculo casi paternal que unía a las autoridades del club con el adolescente.
El dirigente manifestó la imposibilidad de asimilar una partida tan temprana y describió el proceso de haberlo visto escalar desde las categorías infantiles como la pre-novena hasta coronarse campeón en sexta y quinta división. Recordó además el logro internacional de coronar un torneo en suelo boliviano antes de cumplir el anhelo máximo de estrenarse con la camiseta de la primera división.
Una historia de cuidado y anécdotas compartidas
La relación entre ambos excedía lo estrictamente institucional ya que existía un lazo vecinal previo y una amistad de décadas con el padre del futbolista fallecido. En su mensaje de despedida, Padilla rememoró un viaje deportivo a la localidad boliviana de Cotoca, en Santa Cruz de la Sierra, donde el menor sufrió una fractura de clavícula. En aquella oportunidad, los responsables de la delegación debieron asistirlo y turnarse para cuidarlo en el hotel durante una semana hasta su regreso y posterior cirugía en Salta, un hecho que selló un cariño muy profundo entre ambos.
La última conversación entre el directivo y el jugador se había dado pocos días atrás durante un festejo de cumpleaños familiar. En esa charla informal, el adulto lo había instado a continuar con los estudios escolares entre risas y recuerdos cotidianos.
El dirigente cerró su dedicatoria evocando postales habituales de Rosario de la Frontera, como los encuentros fortuitos en las inmediaciones de la Plaza Independencia donde solía subir a los chicos del plantel a su camioneta para compartir un helado. Definió el rol dirigencial en el interior como una tarea que muchas veces traspasa lo burocrático para convertirse en un soporte afectivo y de contención para los adolescentes de la comunidad, remarcando el vacío enorme que deja la partida de un joven que tenía todo el futuro por delante. Informa Voces Críticas