Tenía 11 años
Tardaron 500 horas en volver: la historia más dura de la infancia de Lionel Messi
El nombre de Lionel Messi vuelve a emocionar al mundo no solo por su presente deportivo, sino por una historia de su infancia que revela su costado más humano. En pleno cumpleaños número 39 y brillando en el Mundial, una anécdota poco conocida volvió a circular y generó gran impacto entre los fanáticos.
Lejos de los estadios y los récords, el relato muestra un episodio íntimo que marcó su vida desde muy pequeño. Una historia que conecta directamente con sus raíces y con una de las personas más importantes de su niñez. Todo se remonta a cuando Lionel Messi tenía apenas 11 años y atravesaba el dolor por la pérdida de su abuela materna, Celia Olivera de Cuccittini. Ella fue una figura clave en sus primeros pasos en el fútbol, acompañándolo en sus entrenamientos y apoyando su pasión desde el inicio.
Según relatos cercanos, era quien defendía al pequeño Messi en los clubes infantiles donde comenzaba a destacarse. Su ausencia dejó una huella profunda en el futuro capitán de la Selección Argentina. La historia resurgió a partir del documental “Messi”, estrenado en 2014, donde un amigo de la infancia relató un episodio conmovedor. Según ese testimonio, el joven Lionel pidió ser acompañado hasta el cementerio para visitar la tumba de su abuela.
El trayecto no fue sencillo: los niños debieron atravesar distintos barrios y largas distancias sin la compañía de adultos. Aun así, decidieron continuar el camino impulsados por el fuerte vínculo emocional. El relato describe una travesía difícil para dos chicos que apenas comprendían la magnitud del recorrido que estaban realizando.
Durante el camino, debieron atravesar zonas desconocidas y situaciones que evidenciaban la dureza del entorno. Sin embargo, el objetivo de llegar al cementerio se mantuvo intacto en todo momento. El gesto reflejó la profunda conexión emocional del pequeño rosarino con su abuela.
De acuerdo con el mismo documental, la visita tuvo un fuerte impacto en la vida del futbolista argentino. La figura de su abuela fue descrita como un pilar emocional en su infancia y una fuente de motivación constante. Su muerte representó un antes y un después en la vida del jugador, reforzando su carácter reservado y enfocado. Cada vez que celebra un gol, muchos recuerdan que ese gesto al cielo está dedicado a ella.
La historia de Lionel Messi vuelve a mostrar el costado más humano de una de las máximas figuras del deporte mundial. Más allá de los títulos y récords, su infancia estuvo marcada por experiencias que moldearon su personalidad. Este recuerdo de su niñez sigue generando emoción entre los fanáticos alrededor del mundo. Una historia que confirma que detrás del ídolo, también hay una vida atravesada por el amor y la pérdida.