Todo cambió tras su muerte
El inesperado alimento que la reina Isabel II desterró de su mesa y que hoy es el favorito de la familia real
La reina Isabel II no solo dejó una huella imborrable en la historia de la monarquía británica por su extenso reinado, sino también por las estrictas costumbres que mantuvo durante décadas dentro del Palacio de Buckingham. Entre ellas, su particular forma de alimentarse continúa despertando curiosidad años después de su fallecimiento. Un detalle de su dieta volvió a convertirse en tema de conversación al contrastar con los hábitos de las nuevas generaciones de la familia real.
Diversos chefs que trabajaron para la Corona revelaron que la reina Isabel II evitaba consumir determinados carbohidratos durante las comidas y cenas, especialmente cuando no participaba en compromisos oficiales. La pasta, las papas y el arroz prácticamente no tenían lugar en su alimentación cotidiana, ya que la monarca prefería platos más livianos elaborados con pescado, proteínas magras, vegetales frescos y ensaladas.
La disciplina alimenticia de la monarca británica respondía a una rutina que mantuvo durante gran parte de sus más de siete décadas en el trono. Además de prescindir de ciertos alimentos, también seguía horarios muy estrictos para cada comida y evitaba ingredientes como el ajo antes de reuniones o eventos públicos. Entre sus pequeños gustos personales figuraban las frutas secas y reducidas porciones de chocolate, uno de los pocos dulces que nunca abandonó por completo. Informa Voces Críticas
Con el paso de los años, la familia real británica comenzó a mostrar una imagen mucho más cercana y relajada, algo que también quedó reflejado en sus preferencias culinarias. El príncipe Guillermo y Kate Middleton han compartido en distintas oportunidades que sus hijos disfrutan de platos sencillos como pizza, pasta con queso y otras recetas caseras que forman parte de la alimentación habitual de millones de familias. Esta diferencia evidencia cómo las nuevas generaciones han dejado atrás algunas de las normas más rígidas que marcaron la vida de la monarquía.
El interés por los hábitos de la reina consorte continúa creciendo porque ofrece una mirada distinta sobre la vida privada de una de las figuras más influyentes de la historia británica. Sus rutinas, protocolos y preferencias personales siguen despertando fascinación a nivel internacional, especialmente cuando se comparan con el estilo de vida mucho más moderno que hoy caracteriza a William, Kate y sus hijos. Una vez más, un simple detalle relacionado con la alimentación demuestra que la historia de la Corona continúa generando conversación en todo el mundo.