BUENOS AIRES.- Él es José “él Pepe” Basualdo. Ex futbolista y director técnico que se desempeñó como mediocampista para 9 equipos de Argentina, España y Alemania. Tanto en Boca con Vélez fue campeón del torneo local, Copa Libertadores y Copa Intercontinental. También representó la selección Argentina en dos mundiales y dos copas América ganando la del 93. Voces Críticas  estuvo en su casa, el estadio de Vélez Sarsfield, y la periodista Flopi Duré charló con él sobre  su pasado, su presente y nos contó grandes historias sobre su trayectoria. Que la disfruten

La entrevista completa aquí: 

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Flopi Duré entrevistó a José “él Pepe” Basualdo

 

V. C.: ¿Cómo surge tu pasión por el fútbol? ¿Te acordás el momento en que alguien te llevó a una cancha y dijiste esto es lo mío?

J. B.: Fue en Campana, provincia de Buenos Aires, en donde vivo, los obreros de la fábrica Siderca tenían la posibilidad de que sus hijos vayan a colonias de verano, mi primer colonia de verano fue en Córdoba y en uno de los recesos había fútbol para los chicos. Ahí fue mi primera experiencia de lo que era estar jugando al fútbol. Ahí el fútbol me empezó a quedar y cada vez que quería hacer deporte era fútbol, así de a poquito empecé a agarrarle la pasión. Después siguieron los intercolegiales, había que entrenar para el equipo del colegio y en Campana había un campeonato muy fuerte del torneo intercolegial que es nuestro semillero.

V. C.: ¿Siempre fuiste mediocampista?

J. B.: Jugaba por todos lados, me gustaba estar donde estaba la pelota. En mis primeras épocas me dejaron jugar libre y no tenía problemas de correr tanto porque era flaquito. Lo más profesional que tuve fue el colegio y después todos potreros y campeonatos de barrios.

V. C.: ¿Fue lo más lindo los potreros?

J. B.: Fue una experiencia muy linda los potreros, porque jugás con los más grandes y te ayuda a adaptarte más rápido y a crecer. Tenía 12 años y jugaba con chicos de 16 años, hace muy bien para la formación que tenía que tener más adelante.

V. C.: ¿Qué significa Vélez para vos?

J. B.: Vélez me dio muchas cosas, no sólo me dio la posibilidad de crecer, vine con 30 años y con bastante experiencia futbolística, con un mundial y muchas cosas. Vélez fue una casa muy importante para mí donde conocí a mi señora, la mamá de mis hijos, me asenté en el barrio, acá compré la casa y en el día de hoy todavía sigo viviendo, Vélez fue todo para mí, no sólo ganamos a nivel nacional sino también se dio la posibilidad de la Copa Libertadores y de la copa del mundo, fue algo muy loco lo que pasó con Vélez. Un equipo teórico de barrio que llegue a lo máximo que todo equipo aspira, Vélez lo logró de un solo tirón, entre el año 93 y el 94.

V. C.: ¿Qué es para vos Carlos Bianchi?

J. B.: Cuando lo conocí recién empezaba como entrenador, había tenido su experiencia en Francia, así que llegó prácticamente con nosotros. Se acomodó y empezó a armar el equipo, nosotros estábamos medianamente armados. Fue un técnico muy inteligente que supo aprovechar cada jugador y armar un equipo competitivo, después cada uno de nosotros aportamos un granito de arena para hacer lo máximo y él fue muy importante en esta creación. Bianchi también fue jugador de Vélez y goleador, fue alguien muy importante para el club.

V. C.: ¿Qué significó para vos ganar la copa intercontinental contra el Real Madrid? ¿Cómo recordás los 6 minutos que Palermo mete los dos goles que le da el campeonato?

J. B.: Primero y principal no pensamos que eran seis minutos, nosotros sinceramente nos parecía que habíamos jugado casi medio tiempo, creo que acá lo importante fue que encontramos un equipo dormido, nosotros estábamos muy enchufados, que haya metido los dos goles Martín fue una sorpresa muy linda para todos porque después miramos el reloj y vimos que en menos de 8 minutos ya iba 2 a 1 el partido, pudimos aguantar y traer la copa nuevamente, ya era el fin de mi carrera tenía 37 años, así que fue un broche de oro muy importante para mí.

V. C.: ¿Cómo recordar la etapa de tu vida en Extremadura de España?

J. B.: Fue muy linda también, fue rara porque en ese momento me había llamado El Mono Montoya, venía de estar separado de Boca por Bilardo, habíamos tenido un pequeño percance y él me había aislado, justo recibí una llamada del Mono diciendo que necesitaba lo que yo vaya para allá porque era un jugador ideal para el equipo, yo no quería ir, pero todos querían que vaya me convencieron y fui. Llegué una tarde a Almendralejo, entre por la parte antigua y cuando vi eso me deprimí y me quería volver, decidí quedarme para volverme a la mañana siguiente, pero al día siguiente era distinto, empecé a ver el pueblo, la gente, estaba toda la camada de jugadores, fui a entrenar y me empezó a gustar, le empecé a dar cariño y fueron seis meses espectaculares que nunca pensé que se iban a dar de esa manera. Hicimos un compañón impresionante, la gente quedó enamorada de nosotros, fue muy lindo y muy positivo. A mí me reactivo porque venía muy mal de estar con Boca. Fue muy importante porque después cuando volvía a Boca fue otra etapa.

V. C.: ¿Es verdad que el pueblo enamora?

J. B.: Sí, es verdad, la última vez que fui fue en el 2001 y estaba en plena formación de cosas nuevas así que ahora está todo cambiado.

V. C.: ¿Te gustaría dirigir el Extremadura?

J. B.: Sí, son cosas pendientes. El pueblo tenía otra atracción, era un pueblo chiquito muy lindo, ojalá puedas llegar como director técnico y dar un poquito de lo que ellos me dieron a mí.

V. C.: ¿Que aprendiste como director técnico que no aprendiste como jugador?

J. B.: Muchas cosas, como jugador a veces decís este técnico no sabe nada o inventa cosas, cuando sos jugador tenés una sola visión, la del jugador. Como técnico tenés que tener como 30 visiones, porque trabajas con 30 jugadores y vivís el día a día. Dedicas 20 horas en el armado del equipo, los entrenamientos, la práctica, las cosas que corregir. El jugador termina la práctica y se olvida, en cambio el técnico tiene que pensar que hacer para todos los días y vive elaborando cosas. Es difícil, es duro y a veces es impotente porque uno está detrás de la línea pensando en lo que haría si hubiera estado jugando. Por eso depende mucho que uno explique a los jugadores de como quiere que jueguen, ahí es donde hay que ser creíble, mantener la confianza y el espíritu alto y la convicción de lo que tienen que hacer. Como técnico es mucho más trabajo que como jugador.

V. C.: ¿Qué significa para vos ser jugador de la selección Argentina?

J. B.: Fue un premio muy grande, que todos los buscamos. Nunca pensé que estando en Mandiyú cuando salimos campeones y ascendimos a primera me iban a convocar, uno siempre piensa que los jugadores de la selección están en River, Boca o equipos de Buenos Aires, no creía que haya del interior, pero eso me cerró la boca, me enseñó que todos tienen la oportunidad sólo es cuestión de trabajar y tener la suerte de que el técnico te elija. Tuve esa suerte y pude disputar dos copas América y dos mundiales. En esa época era difícil jugar en la selección, habían jugadores de mucha calidad y tuve la suerte de participar.

V. C.: ¿Cómo ves este proceso de recambio generacional de la selección Argentina?

J. B.: Hay que seguir buscando, hay que ser serios en todo y los jugadores también, están en plena prueba pero no se puede tener tanta prueba. Tenemos que tratar de hacer lo mejor posible Y tratar de meter realmente los jugadores que tienen que estar y darle continuidad. No se puede tener tres amistosos y probar 80 jugadores. Nosotros vamos a tener la Copa América en cualquier momento y tenemos que tener un planteo.

V. C.: Vamos hacer un pin pon de preguntas para conocerte mejor a vos.

¿Qué es lo mejor y lo peor de ser famoso?

J. B.: Lo mejor es que puedes evitar ciertas cosas de la vida siendo famoso y lo peor es por ejemplo cuando vas a un restaurante y no podes comer porque te piden muchas fotos o muchos autógrafos.

V. C.: ¿Si no fueras futbolista que serías?

J. B.: Creo que mi manera de ser sólo en el fútbol se hubiera dado.

V. C.: ¿En que gastas te tu primer sueldo?

J. B.: Me compré mi primer auto, se lo compré a un amigo y era el auto más lindo de Campana, pero resultó un fiasco porque me duró 4 meses.

V. C.: ¿Un ídolo o una ídola?

J. B.: Un ídolo mi viejo, una ídola mi vieja.

V. C.: ¿Una canción que te guste mucho?

J. B.: Me gusta mucho Phil Collins. Tuve la oportunidad de ir a verlo cuando estaba en Alemania.

V. C.: ¿Un lugar para vacacionar?

J. B.: Me gusta mucho Villa La Angostura y me gustó mucho Bahamas cuando fui en mi primer vacaciones de verano con mi señora que era mi novia en ese momento.

V. C.: ¿Palabra o frase que más uses?

J. B.: No sé, eso le tendría que preguntar a la gente que me escucha.

V. C.: ¿La mejor noticia que recibiste en tu vida?

J. B.: El nacimiento de mis hijos.

V. C.: ¿Una app?

J. B.: WhatsApp a morir.

V. C.: ¿Tenés alguna fobia?

J. B.: Que le pase algo a mis hijos nada más.

V. C.: ¿Qué súper poder te gustaría tener?

J. B.: Me gustaría volar.

V. C.: ¿Playa o montaña?

J. B.: Montaña.

V. C.: ¿Noche o día?

J. B.: Día.

V. C.: ¿Vino o cerveza?

J. B.: Vino

V. C.: ¿Choripán o sushi?

J. B.: Choripán.

V. C.: ¿Comida favorita?

J. B.: Pizza o pasta.

V. C.: ¿Dónde te ves dentro de 10 años?

J. B.: Estando cerca de mis hijos.