ARGENTINA.- Andrés Santiago Terrile, un joven ciego de 30 años conmovió con su historia a Santiago del Moro y a la audiencia en el program ¿quién quiere ser millonario?

Su historia

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- Santi nació en Formosa. Vino en 2007 a la Ciudad de Buenos Aires para estudiar piano y Ciencias de la Comunicación.

- Sus padres quedaron en la provincia:  "Acá uno pasa de ser un adolescente a un adulto en dos meses. A mí me importaba saber cómo iba a hacer para vivir, para adaptarme. Por suerte mucha gente me ayudó a actividades diarias tan simples como tomar un colectivo".

- Contó entusiasmado que juega al tenis ciego, y que no llegó al programa de Telefe para convertirse en millonario, sino para conseguir el dinero necesario para participar del torneo que se desarrollará en Miami en 2020: "Ganes o no ganes, yo te aseguro que el año que viene vas a viajar a ese torneo", le dijo del Moro.

- "Di clases de piano en la Villa 31 Bis de Retiro. Toco piano clásico, tango, y también rock nacional".

- Fue actor en una compañía de teatro ciego, actividad que le permitió incluso viajar de gira a Europa.

- También confesó: "estuve a punto de operarme la cara, especialmente el ojo izquierdo que lo tengo más para adentro". Hasta que escuchó una entrevista a Charly García donde hablaba de su canción "Bancate ese defecto", y entendió que no tenía sentido hacerlo.

El muchacho mandó un mensaje a todos los que lo escuchaban, en el estudio y en los hogares: "No me gusta cuando hablan de 'mi mundo' porque no pertenecemos a distintos mundos, somos parte del mismo. Uno se deja avasallar por lo visual y eso hay que repensarlo. Creo que tengo las mismas herramientas de ustedes pero, al no ver, necesito desarrollarlas más". Y completó: "Una vez me preguntaron qué me hacía feliz, y a mí me hacen felices las mismas cosas que a cualquier persona".

Así, con la gente emocionada y aplaudiendo las respuestas de pie, y el conductor confesando: "estoy temblando", llegó la pregunta de los 750 mil pesos: "¿A la selección de qué país le convirtió Argentina el primer gol olímpico de la historia en 1924?". Sin comodines y muy dudoso, decidió no contestarla y llevarse los 500 mil pesos ganados hasta entonces.