Tu voz, nuestra razón de ser.
martes 14dejuliode 2026

HISTORIA

El docente que convirtió una escuela en Rosario de Lerma en autosustentable

La escuela está ubicada a 3000 metros de altura y él lleva 23 años al frente de la institución
El docente que convirtió una escuela en Rosario de Lerma  en autosustentable
El docente que convirtió una escuela en Rosario de Lerma en autosustentable
Por Redacción Voces Críticas
jueves 06 de septiembre de 2018

SALTA-En Rosario de Lerma, a unos 3367 metros de altura, en plena precordillera andina, sólo existe una edificación: la Escuela 4526 El Rosal, que lleva su nombre por el paraje rural donde está ubicada.

Su director es Aldo Román Palacios, el principal responsable de que El Rosal continúe recibiendo alumnos del nivel primario. "Este es el único espacio de la zona donde los chicos pueden sociabilizar, jugar y aprender", cuenta el docente a La Nación.

A la institución rural concurren chicos de entre 5 y 13 años, además de funcionar como albergue para 11 estudiantes que viven a más de 10 kilómetros de distancia.

La historia de Aldo conmueve por su amor por la docencia. Llegó a El Rosal 1995, después de haber trabajado como educador durante 9 años en otros establecimientos. Cuando ingresó como docente la construcción de la escuela no estaba terminada. Contaba con una sola clase, un pequeño depósito que servía como vivienda para el docente y no tenía luz.

Como no había director designado, tuvo que asumir el cargo con sólo 33 años. Lleva 23 años al frente de la escuela.

Fueron de gran importancia las obras que Palacios realizó en el establecimiento, como las instalaciones de luz y gas; junto con la división de la escuela para reacondicionarla y el mejoramiento del albergue.

De todas maneras, el cambio que hizo de El Rosal un ejemplo en el mundo, fue el desarrollo de alimentación autosustentable para los alumnos que inició en 2001.

Por el ecosistema de la zona, prácticamente los lugareños no consumen frutas ni vegetales, algo que preocuopó al director del único establecimiento del lugar. Por ese motivo, decidió no confiar en el abono del ganado y creó un invernadero, donde actualmente siembran y cosechan gran variedad de vegetales como tomate, lechuga, remolacha y zanahoria, entre otras.

Para compensar la falta de combustible para la cocina, Aldo tuvo que ingeniarselas con los recursos que le proveía la naturaleza. "Había leído en una revista científica sobre las cocinas solares y me di cuenta que, si bien no tenemos todos los recursos, algo que hay de sobra acá es luz del sol durante gran parte del día", contó en la entrevista para el medio nacional.

Cientos de chicos terminaron la primaria en la escuela y muchos terminaron el secundario en la secundaria El Alfarcito. Según Aldo, una exalumna suya es diseñadora. "Lo mejor que le puede pasar al educador es que el alumno supere al maestro", dice con orgullo el director, quien sorprendentemente asegura que lo único que necesitan las escuelas rurales no son recursos, sino personas comprometidas. Con eso, todo es posible.