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Detrás de Juan Darthés, no hay dos sin tres

Me pregunto cuántos hombres pudieron conciliar el sueño anoche, luego de haber visto semejante espectáculo en los medios
Detrás de Juan Darthés, no hay dos sin tres
Detrás de Juan Darthés, no hay dos sin tres
Por Redacción Voces Críticas
miércoles 12 de diciembre de 2018

ARGENTINA.- Ríos de tinta, horas de televisión y radio, medios nacionales e internacionales -BBC incluida- viene insumiendo el culebrón del actor con pinta, caído en desgracia y en picada en las últimas horas, producto de una denuncia que arrastró como cascada a más de una desmemoriada, que como por arte de magia recobra conciencia para despertar y dar rienda suelta a la acusación.

Dice el conocido refrán que “si el río suena es porque agua trae”, y “si ladran Sancho, señal de que cabalgamos”“La base está”, diría el Bambino Veyra, otro producto mediático de un escrache masivo y televisivo, unos cuantos años atrás, pero claro, los vientos que soplaban durante los tiempos del entonces oxigenado jugador y hoy oxidado técnico de fútbol devenido en comentarista deportivo eran muy distintos a los de hoy, cuando asistíamos sorprendidos a las entrevistas de las víctimas, que en la más estricta de las soledades denunciaban las procacidades de ese sujeto, habitué de los pasillos de los estudios de televisión de productoras del mundo con cara de “yo no fui”, como si nada hubiera pasado.

A esta altura del partido pareciera que hubiera transcurrido un siglo, porque en la era de las comunicaciones y de las redes sociales, un ejército de actrices y mediáticas se unen para denunciar abusos, y en algunos casos con el agravante de haber sucedido mientras transitaban la adolescencia, hecho repudiable si el mismo hubiera sucedido.

Tampoco salgo de mi asombro, retrotrayéndome a estas alturas al pasado y poniéndome en la piel de la actriz Thelma Fardín para traer a colación recuerdos "non gratos" ante un tribunal inquisitorio de actrices y mediáticas, donde a paso del tiempo, relevo de pruebas, dejando atrás su dignidad.

Sinceramente me asalta la sospecha de que ante la veloz notoriedad que las últimas horas le otorgaron podría surgir algún posible “contratito” en las productoras ávidas de mediáticas de turno, claro que no sería la de Adrián Suar, quien alzó su voz para ponerse del lado de Darthés, al que se sumaron Enrique Estevanez, Facundo Arana –que sí, que no-, Pepe Cibrián, Segundo Cernadas y Gerardo Romano entre, muchos más.

Hoy esta horda de mujeres levanta su voz para hacerse oir, estando en su más absoluto derecho, pero como si de un “Aquelarre” de Goya se tratara, sacan a ventilar los pañuelos verdes junto a una sospechosa vorágine de recuerdos, lágrimas y sensaciones, todo en un menjunje progre. 

En tiempos de la moral liviana, la necesidad de tolerancia se vuelve ley, pero no debemos olvidar, hablando de ley, que existe la presunción de inocencia hasta que se demuestre lo contrario, porque “el que esté sin pecado, sea el primero en tirar la piedra”, dijo Jesús cuando evitó a la mujer adúltera de morir lapidada en el Evangelio de San Juan. 

Me pregunto cuántos hombres pudieron conciliar el sueño anoche, luego de haber visto semejante espectáculo en los medios, recordando algún que otro desliz, cuando los mismos en tiempos pasados eran, sin desgarrarse vestiduras, casi, casi moneda corriente, dejando el machismo de lado, y cuando digo moneda corriente me refiero tanto al género masculino como femenino, lo que en la jerga popular se daría a llamar “bombacha veloz”. Imagino a algún arrepentido asaltado por la pesadilla de caer en las fauces de esta jungla verde, no vaya a ser cosa que su paz se viera sacudida en los próximos días por alguna denuncia voladora a causa de las andanzas de antaño.

Los atropellos son inaceptables en todo orden de la vida y el respeto es una virtud olvidada en estos tiempos que corren. ¡Avasallan Sancho, esa no es señal de que cabalgamos!

Por Anabel Fragueiro