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viernes 19dejuniode 2026

ENTREVISTA EXCLUSIVA

Agustín Pérez Marchetta: “Hoy tendría más miedo de ir al Club 20 de Febrero que al Mercado San Miguel”

Voces Críticas dialogó con el sociólogo para analizar la cuarentena y los alcances a corto y largo plazo de la medida.
Agustín Pérez Marchetta: “Hoy tendría más miedo de ir al Club 20 de Febrero que al Mercado San Miguel”
Agustín Pérez Marchetta: “Hoy tendría más miedo de ir al Club 20 de Febrero que al Mercado San Miguel”
lunes 23 de marzo de 2020

SALTA.- (Redacción) Voces Críticas dialogó en exclusiva con el sociólogo Agustín Pérez Marchetta para analizar la cuarentena y los alcances a corto y largo plazo de la medida.

V. C.: Tras recorrer la ciudad nos damos cuenta de que el salteño no ha entendido la cuarentena, siguen haciendo filas sin respetar distancias, se amontonan en los supermercados, etc. ¿A qué se debe esto?

A. P. M.: Hay muchas aristas. Lo primero que hay que analizar es a quién beneficia y a quien perjudica esta pandemia en términos políticos y económicos. Hay una cuestión de control social muy fuerte detrás de las posturas que están teniendo los gobiernos nacionales a nivel mundial e internacional.

V. C.: ¿Qué quiere decir esto?

A. P. M.: Hay una sobreactuación en pos de tener mayor control de las poblaciones. Esto lo explica muy bien Michael Foucault en el libro “Seguridad, territorio y población”. Habla de las pestes en el feudalismo y que los gobiernos se obsesionan en controlar la circulación de los cuerpos y las enfermedades. En segundo término se acatan las órdenes porque se entiende que para una prevención se pone en juego la salud colectiva y la seguridad social frente a las garantías de los derechos individuales de las personas. Todos los derechos civiles se ven coartados. Que las personas no quieren acatar es una cuestión entre lo legal y lo legítimo, siempre hay una resistencia social frente a un análisis sociológico o una orden del Poder Ejecutivo. Después hay una cuestión práctica y es que más de la mitad de la población en Salta tiene trabajo en negro y si dejan de trabajar, dejan de comer o dejan de pagar el alquiler. Hay una cuestión material económica muy fuerte en la mitad de la población, por lo menos, en Salta.

Lo que está tratando de hacer el Gobierno nacional, con las herramientas que tiene, es ordenar; también lo veo como una estrategia política del Gobierno frente a la incertidumbre de la negociación con la deuda y la necesidad de mantener las formas. Hay que tener mucho cuidado aunque nosotros en Salta tenemos un caso hasta el momento. Pensando en clases sociales, creo que la clase que tiene más riesgo es la clase media alta, porque los sectores trabajadores no tienen la movilidad de viajar a otros lugares, contraer la enfermedad y volver. Hoy tendría más miedo de ir al Club 20 de Febrero que al Mercado San Miguel, por ejemplo.

V. C.: ¿Qué está sucediendo por la cabeza de la gente con todo esto?

A. P. M.: Hay una angustia fuerte y cierta frustración. Es un momento entre angustiante, frustrante y reflexivo porque esto te obliga a hacer un parate en la vida de todos. No hay persona que no haya tenido que centrarse, parar su vida o parar los procesos que se están llevando adelante. Hay personas que consideran que son exageradas las medidas, otras personas que están desafiando o relativizando a los anuncios. Hay mucha incertidumbre de qué pasará en términos sociales y en términos económicos. También hay dos realidades frente a la cuarentena: están las personas que tienen un trabajo estable, formal, con obra social y aguinaldo, y están los monotributistas, los trabajadores independientes y los que están en negro. Se vive de manera muy distinta porque el que tiene trabajo formal puede tener cierta calma y se puede dedicar a ver qué puede hacer en su tiempo libre, y el monotributista se está rompiendo la cabeza para ver cómo va a hacer para generar dinero, pagar el alquiler, llegar a fin de mes y seguir sobreviviendo en este mundo si es que en abril continúan estas medidas. Hay iniciativas culturales y artísticas de la cuestión virtual como ser hacer radio, transmisiones en vivo, clases virtuales, etc.

V. C.: ¿Los vínculos virtuales son buenos o malos?

A. P. M.: Es importante el vínculo y poder mantenerse en contacto. Es mucho mejor el vínculo real, cara a cara, eso no se reemplaza con nada, pero frente a esta pandemia y para evitar la epidemia es un vínculo posible pensando en términos de creación porque ha sido muy bastardeada la realidad virtual sobre todo por personas o generaciones que no han nacido con Internet. Es una realidad posible, que tiene miles de aristas y perspectivas, y es un canal donde la vida social puede florecer. Quizás una de las pesadillas en cuarentena es quedarte sin Internet.