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miércoles 17dejuniode 2026

¡TODO MAL!

El triste momento de Jose María ¿Qué le pasó al humorista?

El locutor reveló su calvario en las redes
¿Qué le pasa al humorista? (instagram)
¿Qué le pasa al humorista? (instagram)

Si algo distingue a José María Listorti  es, sin dudas, su buen humor.  Siempre intentando robar una sonrisa al público, tanto en televisión como en los reiterados videos graciosos que subió a las redes durante esta cuarentena. Pero acaso, detrás de esa sonrisa y esas frases graciosas y pegadizas, hay un ser humano que hoy se encuentra abatido ¿Qué le pasa a Josema?

El conductor confesó que está atravesando un duro momento, puesto que no podrá celebrar junto a su abuela el cumpleaños número 81 años de su madre, producto del aislamiento social obligatorio que atraviesa el país.

Angustiado y abatido, confesó estar el ex ShowMatcht, ante esta desesperante situación.  “Está sola hace más de 40 días. Qué hago? Le mando un whastapp? La saludo por la ventana de sus casa? No sé. Estoy muy angustiado”, escribió a través de sus redes sociales.

Hace un tiempo, el locutor, contó cual era de todas las bromas que hacía ajunto a Marceo Tinelli era la que más “odiaba”, y la respuesta fue totalmente inesperada: “Las cámaras del Jugo Loco” sentenció.  El famoso sketch donde daba de probar a orientales jugo adulterado con sal banjo el latiguillo “Le gustó, o no le gustó” que lo catapultó a la fama, era acaso lo que menos gustaba de hacer. 

“Las notas del jugo loco la odié toda mi vida, me parecía una nota tonta, torpe, básica, me parecía de nene de primaria poniéndole sal a un jugo para que hagan caras”, relató Josema, y contó que las hacia porque a una de las hijas de Marcelo Hugo le gustaba, sólo por eso.

Sobre el final, José María Listorti, recordó que en esa época la pasaba mal: “Iba a un restaurante y todo el tiempo me ponían sal en el té” y agregó “Una vez pedí un té y me lo traen con sal, y yo me di cuenta, porque le habían puesto mucha y se veía, se lo dije, y se fue a traerme otro; tres veces me trajo el mismo té con sal, hasta que me tuve que ir del lugar, ya había pasado a ser más que un chiste”.