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domingo 14dejuniode 2026

UNA OBRA DE ARTE

La historia detrás del Castillo de Windsor, el preferido de la Reina Isabel II

La residencia tiene más de 900 años de vigencia
Reina Isabel II. Fuente (Instagram)
Reina Isabel II. Fuente (Instagram)

Durante el período de aislamiento preventivo en todo el Reino Unido, la Reina Isabel II debe seguir sus propias recomendaciones y mantenerse lejos de cualquier exposición a posibles contagios. Sus jornadas laborales en el Palacio de Buckingham son parte del pasado hasta nuevo aviso, ahora disfruta las mañanas en su amado Castillo de Windsor junto a su marido, Felipe de Edimburgo y le saca el mayor jugo posible a la estadía en su residencia favorita de enormes comodidades. 

Está construido a espaldas del Palacio británico y se comenzó a construir en el año 1100 y fue el monarca Guillermo I quien ordenó su realización, por esas paredes pasaron infinidad de mandatarios y sus familias. Hace casi treinta años sufrió un incendio que lo dejó al borde de la ruina, la Soberana británica lamentó mucho este accidente pues se llevó muchos recuerdos de su infancia y es una de las construcciones que más disfruta cuando se aleja de sus deberes reales. 

Mientras la Reina Isabel II está activa en sus obligaciones para con el Trono, el castillo deja entrar a turistas y curiosos que pretender ver un poco de la historia que posee. En ese lugar es donde se llevaron a cabo las reuniones más importantes y decisivas de muchos momentos claves en la historia de su vida. Ahí fue donde se enteró que su tío dejaba el mando para seguir al amor de su vida y sería el padre de Isabel, Jorge VI quien continuaría frente a la monarquía del Reino Unido. También alojó cenas de gran porte como las visitas de los Presidentes más importantes del mundo.

El hogar preferido de la abuela del Príncipe William posee una arquitectura imponente, sus paredes inmensas y los detalles en cada terminación lo convierten en un lugar único en el mundo. De hecho, es el castillo más grande habitado actualmente, los guiños hacia sus primeros arquitectos quedaron intactos por orden de Isabel II cuando en 1992 debió ser reconstruido por un incendio que dejó en ruinas el edificio más antiguo de los últimos tiempos.