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domingo 14dejuniode 2026

LAS DUDAS SIGUEN VIGENTES

El misterio detrás de la muerte de Sandra Mozarowsky, amante del Rey Juan Carlos

La joven actriz se suicidó a los 18 años
Rey Juan Carlos. Fuente (Instagram)
Rey Juan Carlos. Fuente (Instagram)

Sandra Mozarowsky fue una de las actrices más solicitadas del los ‘70. Dueña de una belleza y una energía incomparable, todos los hombres morían por ella, pero fue el Rey Juan Carlos quien tuvo ese placer. A pesar de fallecer a corta edad -la versión oficial indica que se suicidó a los 18 años-, tuvo una vida plagada de éxitos. Según indican algunas versiones, la joven actriz estuvo involucrada con el padre del Rey Felipe VI cuando trabajaba en un club nocturno y al morir todos apuntaron hacia el Rey de turno.

El Rey Emérito concurría constantemente a ese bar donde asistía Mozarowsky y su relación era un secreto a voces en España. El vínculo siempre fue un secreto a voces, ya que la diferencia de edad entre ellos era de veinte años y el suegro de la Reina Letizia pasaba por un momento culminante en su carrera como soberano. Los encargados de comunicación que trabajaban para él, lograron disuadir todo tipo de relación entre ellos cuando la noticia del suicidio de la actriz llegaron a las primeras planas.

El Rey Juan Carlos pudo limpiar, una vez más, su imagen sin embargo compartió noches en ese lugar ‘de mala muerte’ -como era calificado- con figuras del espectáculo y periodistas de mucho reconocimiento. Algunos medios quisieron instalar que el suicidio no fue más que un asesinato encargado por los reyes, pero nunca se presentó una prueba contundente de esto. La familia de Sandra Mozarowsky continuó las acusaciones sin éxito y todo quedó en la nada.

El marido de la Reina Sofía ya estaba muy lejos de ese lugar, cuando una noche la joven actriz se tiró de la ventana en su piso 4. De inmediato, muchos amigos y familiares aseguraron a rajatabla que Sandra no era una persona deprimida y jamás hubiera pensado en suicidarse, menos aún cuando transitaba un embarazo. A pesar de todas sus versiones, ninguna apuntaba directamente al Soberano Juan Carlos I, pero sí a todos los hombres poderosos que la frecuentaban. El resultado de las pruebas por parte de los forenses fueron extraídos de su archivo y los jueces definieron al caso como suicidio.