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domingo 21dejuniode 2026

INÉDITO

A pesar de su negativa, la Reina Isabel II sufre un ajuste salarial para evitar la crisis económica

La monarca inglesa afronta una de las peores crisis del Reino Unido por la pandemia
Reina Isabel II. Fuente (Instagram)
Reina Isabel II. Fuente (Instagram)

Tras la llegada de la pandemia por coronavirus al Reino Unido, uno de sus flujos monetarios más importantes ha quedado pausado hasta nuevo aviso. Este es nada más y nada menos que el Castillo de Windsor y sus dependencias, donde reside la Reina Isabel II, una de las ganancias mayores que percibe la Corona británica. Es que con el cese de turistas y los ingresos económicos que estos suponían, los ajustes llegaron a la Familia Real.

Como pocas veces ha sido visto, la monarca inglesa sufrirá un ajuste en sus ganancias y las del Reino Unido por completo. A principios de mayo se conocía que por primera vez en mucho tiempo, la monarquía inglesa no incorporará empleados nuevos a sus filas, tampoco se aumentarán sueldos hasta que la ‘situación se normalice’ y finalmente, la familia real deberá prescindir de algunos lujos como la seguridad privada y sus sueldos como royals.

En esta línea, uno de los primeros en ser víctima de los ajustes presupuestarios fue el Príncipe Andrés, hijo preferido de la Reina Isabel II e involucrado con el empresario Epstein, acusado de mantener una red de tráfico de menores y abuso sexual. Al ser señalado como posible partícipe de estos delitos, Andrés debió renunciar a la vida pública, por lo que los auditores del ajuste indicaron que se le sea retirado el personal de seguridad a su cargo, pero su madre se negó.

Entre los integrantes de la familia de la soberana británica y por el Sovereign Grant -sueldo que percibe cada royal- se hace anualmente de 96 millones de euros. Este dinero se recauda de impuestos ciudadanos y el flujo turístico que es de los más importantes de todo Europa, entre otros. Así, la monarquía más importante del planeta, deberá renunciar a algunos lujos a los que están acostumbrados para evitar una crisis económica más fuerte de la que ya se espera.