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Las habría dejado plasmadas en su texto

Mario Vargas Llosa y sus dardos literarios: las veladas indirectas a Isabel Preysler en sus libros

Las indirectas que el Nobel habría dejado plasmadas en sus textos hacia Isabel Preysler, su expareja durante ocho intensos años.
Mario Vargas Llosa y sus dardos literarios: las veladas indirectas a Isabel Preysler en sus libros
Mario Vargas Llosa y sus dardos literarios: las veladas indirectas a Isabel Preysler en sus libros
Por Redacción Voces Críticas
martes 15 de abril de 2025

El reciente fallecimiento de Mario Vargas Llosa en Lima ha conmocionado al mundo de las letras. Considerado uno de los máximos exponentes del boom latinoamericano, el escritor dejó un legado inmenso, no solo por su prosa inconfundible, sino también por la carga emocional y autobiográfica que supo imprimir a sus últimas obras. Su hijo Álvaro confirmó su partida con un mensaje cargado de afecto y resignación.

Entre homenajes, recuerdos y mensajes emotivos, un aspecto particular volvió a cobrar relevancia, en esta ocasión fueron las indirectas que el Nobel habría dejado plasmadas en sus textos hacia Isabel Preysler, su expareja durante ocho intensos años. La socialité española, hasta ahora, ha optado por guardar silencio frente al fallecimiento, lo que ha generado todavía más atención mediática.

Durante su relación con Preysler, Vargas Llosa abandonó a su esposa Patricia Llosa, con quien compartió más de cuatro décadas de matrimonio. Sin embargo, el final del romance con Isabel fue abrupto y rodeado de conflictos personales. Tras una fuerte discusión, el escritor volvió con Patricia, quien lo acompañó hasta sus últimos días, demostrando una vez más la fortaleza de ese lazo. Informa Voces Críticas.

En el plano literario, el autor peruano le dedico mi silencio, fue la obra que despertó sospechas de estar llena de mensajes encriptados hacia Preysler. El cambio repentino del título original “¿Un champancito, hermanito?” reforzó esa idea. Aunque la novela gira en torno a la música criolla peruana, muchos lectores vieron en sus páginas una crítica velada a la frivolidad y a la vida de lujos de su expareja.

El escritor no escatimó en ironías al referirse a ciertos hábitos que observó durante su estancia en la casa de Puerta de Hierro. Desde rutinas de belleza hasta referencias poco disimuladas a Tamara Falcó, hija de Preysler, en su cuento Los vientos, Vargas Llosa pareció canalizar su descontento de forma sutil, pero punzante, en su literatura. Su dedicatoria final “A Patricia” no hizo más que reforzar el contraste entre ambas relaciones.

Las obras recientes del literario revelan mucho más que ficción: son el reflejo de sus conflictos internos y amores contrariados. Para muchos, Mario Vargas Llosa encontró en las letras el canal ideal para sublimar las emociones que, fuera del papel, no se animaba a expresar. Así, se despide no solo un genio de la literatura, sino un hombre que convirtió sus vivencias más íntimas en materia prima para la eternidad.