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jueves 4dejuniode 2026

EN ESTADOS UNIDOS

Bad Bunny revolucionó el Super Bowl con un show latino y provocó críticas de Trump

El músico llevó ritmos urbanos, salsa y merengue a millones de hogares y marcó un hito cultural que trascendió lo estrictamente musical.
Por Redacción Voces Críticas
lunes 09 de febrero de 2026

Mundo (Redacción Voces Críticas) El entretiempo del Super Bowl volvió a convertirse en escenario global, pero esta vez con acento caribeño. Durante trece minutos, Bad Bunny transformó el estadio en una fiesta latina, con un repertorio casi completamente en español que rompió moldes en el evento deportivo más visto del año. El músico llevó ritmos urbanos, salsa y merengue a millones de hogares y marcó un hito cultural que trascendió lo estrictamente musical.

El show del artista boricua en el Super Bowl 60 sorprendió desde el primer segundo. Lejos de apostar por un espectáculo anglo tradicional, Bad Bunny eligió reivindicar sus raíces, presentar su identidad sin traducciones y apostar por una puesta cargada de referencias a Puerto Rico y a la comunidad latina. El resultado fue una coreografía masiva que hizo cantar y bailar incluso a quienes no dominan el idioma.

La actuación no pasó inadvertida en el plano político. Con catorce canciones en castellano y apenas una intervención en inglés, Bad Bunny desafió la lógica histórica del evento y colocó la cultura latina en el centro del espectáculo. Esa decisión, celebrada por gran parte del público, también generó rechazo en sectores conservadores que cuestionaron el mensaje del show.

Tras el tercer bloque de canciones, el artista brindó declaraciones y luego habló con Todo Noticias, donde defendió su elección de cantar en español y aseguró que “la música no necesita traducción cuando transmite identidad”. Allí remarcó que su presentación fue “un homenaje a millones de latinos que viven y trabajan en Estados Unidos”.

Las críticas más duras llegaron desde el expresidente Donald Trump, quien utilizó sus redes para cuestionar el espectáculo. Consideró que la presentación no representaba “los estándares estadounidenses” y apuntó contra el uso predominante del español. Sus palabras encendieron todavía más el debate, transformando el show de Bad Bunny en un hecho político además de artístico.

Lejos de bajar el tono, Bad Bunny mantuvo su impronta cultural con una escenografía atravesada por banderas latinoamericanas y referencias a la historia de Puerto Rico. El cierre incluyó mensajes de unidad y una celebración colectiva que mezcló reggaetón, trap y ritmos tropicales, consolidando una narrativa de pertenencia que conectó especialmente con la comunidad migrante.

El impacto fue inmediato en redes sociales, donde miles de usuarios destacaron que Bad Bunny logró algo inédito: convertir el espectáculo deportivo más estadounidense del mundo en una fiesta latina global. Más allá de los cuestionamientos políticos, el artista dejó una marca cultural difícil de ignorar y abrió una discusión sobre representación, identidad y diversidad en los grandes escenarios internacionales.

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