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jueves 4dejuniode 2026

Emotivo homenaje

La reina Sofía honra a su hermana Irene con dos piezas históricas y simbólicas

El gesto cargado de historia que conmovió a todos
Por Redacción Voces Críticas
martes 17 de febrero de 2026

En un ambiente de profunda solemnidad, la reina Sofía presidió las honras fúnebres por la princesa Irene de Grecia en la Catedral Ortodoxa Griega de San Andrés y San Demetrio, en Madrid. La ceremonia destacó por la carga dinástica que la emérita quiso imprimir personalmente, mostrando su vínculo íntimo con su hermana y la tradición de la familia real helena.

Por deseo expreso de la reina Sofía, sobre el féretro de la princesa Irene se colocaron dos piezas fundamentales del legado de sus padres. La intención de la emérita era subrayar la importancia de sus raíces y la unidad de la estirpe griega, convirtiendo la despedida en un homenaje cargado de simbolismo y sentimiento familiar.

El detalle más relevante de la ceremonia fue la presencia de la banda de la Orden del Salvador, una de las distinciones más altas de Grecia perteneciente al rey Pablo. Junto a ella, la placa de las santas Olga y Sofía, vinculada a la reina Federica, destacó como un tributo a la historia de los padres de la princesa y al legado que la emérita mantiene vivo.

Estas insignias históricas, rescatadas del archivo familiar por la reina, presidieron el altar madrileño como testimonio del linaje y la continuidad de la Corona griega. La emérita buscó con este gesto que Irene quedara rodeada de símbolos que marcaron la vida de sus progenitores y la historia de la familia.

El rito ortodoxo permitió a la reina Sofía y a los miembros más cercanos de la Familia Real compartir un espacio de oración y respeto antes del traslado definitivo de los restos de Irene a Grecia. La disposición de las joyas sobre el féretro reforzó el significado institucional y afectivo de la ceremonia, siendo un gesto íntimo y solemne a la vez.

Para la reina Sofía, la colocación de la banda y la placa sobre el féretro no fue un mero protocolo, sino un acto cargado de emoción. Con ello, logró equilibrar el duelo personal con la solemnidad de la Casa Real española, asegurando que la despedida de su hermana Irene estuviera a la altura de su linaje y del profundo cariño que la unía a la familia.