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jueves 4dejuniode 2026

Nunca salieron a la luz

La princesa Diana y el escándalo de las imágenes que quemaron los paparazzi

Las fotos que pagaron millones y nunca salieron a la luz
Por Redacción Voces Críticas
jueves 19 de marzo de 2026

En 1994, dos años después del anuncio de separación entre el príncipe Carlos y la princesa Diana, la royal viajó a Mijas, España, acompañada de dos amigas. Durante su estancia en el lujoso hotel Byblos, un grupo de paparazzis logró captarla en topless mientras disfrutaba del sol y la piscina, generando un gran revuelo mediático sobre posibles exclusivas.

Los fotógrafos consiguieron un total de 30 imágenes, ocho de ellas mostrando a Diana sin la parte superior del bikini. Según información de Vanitatis, algunas fotos se tomaron desde una habitación del piso superior del hotel, mientras que otras fueron captadas desde la planta baja, usando sofisticados equipos para obtener la mejor perspectiva posible.

Consciente de la obsesión mediática que la perseguía, la recordada princesa del pueblo intentó mantener un perfil bajo. Inicialmente se hospedó en un campo de golf, pero debido a la poca discreción, cambió su ubicación al hotel Byblos. A pesar de sus precauciones, los paparazzis ya habían organizado un “búnker” para capturarla desde distintos ángulos durante su estancia.

La situación alcanzó su clímax cuando, en un momento de relajación, la princesa de Gales se desató el bikini mientras tomaba sol. Los fotógrafos lograron capturar las imágenes, lo que generó un gran debate interno entre ellos y la revista española que había adquirido los derechos mundiales por aproximadamente 1,167,655 dólares. Jorge Ogalla, uno de los fotógrafos, recibió 187 mil dólares por su parte, dinero que utilizó para comprar un departamento y un televisor gigante que recuerda la figura de la princesa.

El misterio sobre por qué estas fotos nunca se publicaron permaneció durante años. Según Ogalla, las negociaciones con el editor fueron complejas, pero finalmente se decidió destruir los negativos. En un acto simbólico frente a otros paparazzis, el fotógrafo quemó las ocho diapositivas en un sartén, asegurando que no habría más problemas relacionados con esas imágenes.

Cabe destacar que esta no fue la primera vez que la revista adquirió fotos incómodas de la princesa Diana con la intención de destruirlas. La decisión reflejaba un intento de proteger la imagen de la royal, evitando que detalles íntimos se difundieran masivamente, y dejando una de las historias más intrigantes de la relación entre la prensa y la realeza.