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miércoles 3dejuniode 2026

TRISTEZA

Horror en Turquía: una turista británica murió en vacaciones y cuando repatriaron el cuerpo descubrieron que le faltaba el corazón

Su familia denuncia que los médicos retrasaron su traslado a una clínica privada y que intentaron cremarla en 24 horas para ocultar el hecho
Por Redacción Voces Críticas
sábado 23 de mayo de 2026

MUNDO (Redacción Voces Críticas) Lo que estaba planificado como un viaje de ensueño y descanso familiar se transformó en una pesadilla internacional con ribetes macabros. Una ciudadana británica de 28 años, identificada como Beth Martin, falleció de manera dudosa durante sus vacaciones en Estambul, Turquía. La conmoción escaló a niveles impensados luego de que, tras lograr la repatriación de los restos al Reino Unido, una autopsia forense revelara que al cuerpo le habían extirpado el corazón.

La víctima había arribado al suelo turco el pasado 27 de abril acompañada por su esposo, Luke, y sus dos hijos de 5 y 8 años. Según el relato de su círculo íntimo, la joven comenzó a manifestar un fuerte malestar físico apenas descendió del avión, motivo por el cual la familia decidió trasladarla de urgencia a un hospital público de la capital turca. A partir de ese momento, comenzó una serie de irregularidades que hoy están bajo la lupa de la justicia.

Trabas, demoras y sospechas en el hospital público

De acuerdo con las declaraciones de su esposo, el cuadro de salud de Beth empeoró drásticamente en cuestión de horas. Ante la falta de respuestas claras, la familia y la propia compañía de seguros médicos intentaron coordinar una derivación inmediata hacia un centro de salud privado de mayor complejidad. Sin embargo, las autoridades del hospital estatal montaron una barrera burocrática.

“Estaban siendo lentos, retrasando los trámites y no enviando la información médica. Directamente la retuvieron”, denunció públicamente Ellie Grey, una amiga de la víctima que viajó de urgencia a Estambul para asistir a la familia y reconstruir las últimas horas de la joven. Tras 48 horas de agonía y bloqueos administrativos, Beth fue declarada muerta.

Las sospechas de los allegados se encendieron de inmediato en el mismo nosocomio. Según consignó el periódico británico The Sun, el personal médico abordó a los familiares con una actitud sumamente extraña apenas se confirmó el deceso. “Todo lo que dijeron fue: ‘¿Vas a demandar al hospital? Firmá este papel’. Sentí que nos ocultaban algo desde el primer segundo”, relató Grey sobre el incómodo y frío intercambio con los profesionales turcos.

Una lucha contra el reloj para evitar la cremación y el robo de órganos

La familia denunció además que las autoridades forenses locales presionaron fuertemente para enterrar o cremar el cuerpo en un plazo menor a las 24 horas, una maniobra que interpretaron como un intento desesperado por destruir pruebas y tapar el accionar delictivo.

Para poder traer los restos de regreso al Reino Unido, el esposo de la víctima tuvo que costear una millonaria repatriación con fondos propios y presentarse ante los examinadores forenses de Turquía con una exigencia explícita: “No le saquen ningún órgano”.

Pese a las advertencias, los médicos forenses británicos confirmaron el peor escenario al recibir el cuerpo: a Beth le faltaba el corazón. “Juro por su familia y por su esposo que no vamos a dejar que esto quede así. No van a salirse con la suya habiéndole robado el corazón, mintiendo sobre su muerte y tratándola sin un gramo de dignidad. Vamos a conseguir respuestas”, sentenció la amiga de la víctima, en un caso que ya amenaza con transformarse en un conflicto diplomático por presunto tráfico ilegal de órganos. Informa Voces Críticas