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martes 23dejuniode 2026

El merecido final del policía de Salta que atacó a una nena y acosó a una menor por celular

Los detectives de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual cercaron al sospechoso recolectando los chats y los testimonios clave en Cámara Gesell
Por Redacción Voces Críticas
martes 23 de junio de 2026

Salta (Redacción Voces Críticas) El caso criminal que destruyó la carrera del sargento Alberto Gabriel Guaymás comenzó a investigarse tras una denuncia por el abuso de una nena de cinco años, hija de una conocida. Mientras la madre de la víctima tomaba un café en el comedor, el integrante de la policía de Salta se metió a la habitación donde la pequeña miraba televisión, se bajó los pantalones y la sometió a tocamientos y vejaciones brutales en la boca.

La perversión del miembro de la policía de Salta sumó un nuevo y escandaloso capítulo cuando las pericias informáticas confirmaron que también hacía grooming. El sujeto había asistido a un procedimiento oficial por un llamado de emergencia al Sistema 911 y, de manera completamente ilegal, se robó el número de teléfono de una adolescente de 12 años involucrada en el hecho.

Con los datos en su poder, el agente de la policía de Salta inició una cacería virtual enviándole mensajes privados de alto contenido erótico, exigiéndole fotos de su cuerpo y presionándola para encontrarse a solas. La maniobra fue descubierta de inmediato por la madre de la menor, quien le incautó el celular a su hija y radicó la denuncia en la comisaría al ver el hostigamiento del uniformado.

Los detectives de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual cercaron al sospechoso recolectando los chats y los testimonios clave en Cámara Gesell. Durante el debate, la fiscalía demostró la frialdad del acusado, quien lejos de honrar el uniforme, utilizó el poder de su arma y su cargo para avasallar a víctimas indefensas que creían que él estaba para protegerlas.

Tras un juicio blindado por pruebas directas, la jueza María Victoria Montoya Quiroga liquidó las pretensiones de la defensa y ordenó que el exmiembro de la policía de Salta sea esposado y trasladado a un pabellón común. El depravado con uniforme recibió la pena de siete años de prisión efectiva y quedó inhabilitado por 14 años para portar un arma o ejercer cargos públicos.