En una reciente entrevista a Adrián Paenza, el matemático que se dedicó al periodismo deportivo primero y a la difusión de la ciencia luego, le decía a Roberto Navarro: “Nunca pensé que iba a vivir en un país donde Macri fuera Presidente. Me parecía imposible” y es lógico que así pensara. Bueno, muchos pensábamos así y no tenemos sus pergaminos. Pero en el caso de Paenza su metodología de análisis le daba cierta ventaja al momento de creer. Es decir al momento de dudar. Y sin embargo su fantasma lo alcanzó, diría que lo pasó por arriba.

¿Qué pasó en esa tremenda, para unos y otros, elección de 2015? ¿Qué pensaba la gente, cuando pensaba en Macri, que Macri haría?

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Yuval Noah Harari escribe el interesante “De animales a dioses; Breve historia de la humanidad” (yo agrego: no apto para creacionistas) donde explica que en un momento de la historia, allí como hace 35.000 años, los hombres comenzaron a creer, construir, cosas que no existen realmente. Es decir, hoy como entonces, una abeja sale del panal se encuentra con otra y le transmite: “bzzzz vos volá hacia el sol 300 metros y te vas a encontrar bzz con unas florcitas que están bzzzzzzzz de primera” y allá va la abejita a buscar su néctar o el mono verde que grita de cierta manera para advertir de la presencia de un águila y todos se resguardan del predador. Águila, néctar, flor, mono, abeja son todas cosas que existen. Los animales se comunican y los hombres y mujeres se comunicaban hasta hace 35.000 años, más o menos con los mismos conceptos físicos. Alimentos, peligros, otros individuos de la misma especie. Pero de repente comenzamos a construirnos y comunicarnos sobre intangibles, los ficticios, los incorpóreos, los imaginarios. El Homo Sapiens, que de él se trata, comienza a creer en cosas inventadas por sí mismo. ¿Qué cómo sabemos la fecha? Bueno tal vez la primera obra de arte encontrada hasta ahora es el hombre león de la cueva de Stadel en Alemania y se trata de una figura imaginaria creada por entonces.

¿Cómo se empezó a creer en lo inexistente? No se sabe, pero parece que gran parte de la evolución posterior vino acompañada de este modelo de organización. Sobre lo intangible, lo imaginario.

Las culturas son una mezcla de cosas reales e imaginarias, formas de alimentos, dioses, viviendas, reglas de matrimonio, etc. arman estructuras sociales más o menos consolidadas. Naciones con personas que creen en un himno, una bandera, que crea vínculos de ¿sangre? y hace patriotas son solo algunas de la infinidad de cosas sin sustancia real pero con contenido simbólico que vincula a un grupo humano para que sea eso, un grupo, un pueblo.

Cuando Mauricio Macri candidato se presentó en sociedad construyó una ficción. La inventó conscientemente, es decir que mintió y lo sostuvo y no tiene más remedio que sostenerla en el tiempo. No puede salir ahora al balcón y decir “les mentí”.

Pero no es necesario, a esta altura todos lo sabemos.

Las sociedades primitivas comenzaron construyendo sus primeras estructuras imaginarias como una forma de ordenarse y probablemente como resultado de un funcionamiento más elaborado de sus cerebros. El lenguaje, la transmisión, el aprendizaje, la escritura, fueron

haciendo la diferencia. Si el cielo tronaba es que un Dios de ahí estaba enojado y era mejor refugiarse. Una buena forma, simbólica, de evitar que te parta un rayo, concreto. Las creencias construidas buscan dar seguridad, algún tipo de certeza. Allí están de muestra la reencarnación o el paraíso o la vida después de la muerte, esa frontera inexpugnable.

Mauricio construyó un discurso securizante. Cuando dijo “vamos a defender a los jubilados, a los discapacitados” o “los docentes son lo más importante para nosotros”, también estuvo su “vamos a unir a los argentinos” y que la “inflación es lo más fácil de resolver” porque cada una de las frases así pensaba remitieron, tal vez a ese pensamiento primitivo de seguridad que habían estratégicamente destruido por otros medios. Los Medios, justamente.

En un plan confesado, elaborado sobre una población (nosotros) que evaluaron que tiene el pensamiento de alguien de 5 años (Durán Barba), es decir tal vez como aquellos Homo Sapiens de hace 35.000 años. Plan que se basó en cuatro ejes de trabajo:

1. Los medios digitales atacaron nuestras conciencias de manera sistemática, metiéndose en nuestras vidas privadas, nuestros gustos, nuestras elecciones de compras, nuestras opciones sexuales, nuestras pasiones públicas y secretas, nuestros criterios de selección, hurgando en nuestras compras de fin de año y los regalos a nuestro/as amantes. Buscando hasta el más mínimo temor donde influir, donde alertar con mensajes equívocos, perversos. Todo organizadamente, a través de las redes y las “Big Data”. Nuestras vidas, nuestros secretos, los tuyos, los míos se hicieron públicos. Nos dejaron desnudos aunque no lo digan, porque ese poder, el de conocerte desnudo como con una cámara en tu ducha sin que vos lo sepas, fue y es su poder. Y lo usaron para cambiar nuestra opinión. Si, lo hicieron. El Gran Hermano de 44 millones de personas. Y lo harán de nuevo, que nos quede claro.

2. Los Medios de Comunicación crearon una montaña de “Fake News”, es decir noticias falsas recurrentes, concurrentes y reiteradas. 2 meses antes de las elecciones, un mes antes de las elecciones, 3 semanas, 2 semanas, ya es tarde. La disculpa no cambia el resultado. El: “alguien dijo que escuchó a otro decir que un primo parece haber visto—“ se transformó en el periodismo más redituable. Las pautas se multiplicaron. Se compraron denuncias falsas, hoy lo sabemos. Hoy dan estatuillas a los mentirosos, porque en el mundo de los Fake News hay que premiar al “faker”. Hay que validarlo.

3. Mientras, el Mensaje del candidato sanaba a la “población objetivo” dañada en el ataque anterior. Escondiendo la verdad y construyendo, inventando, un futuro ideal que nunca iba a concretarse, por que luego de obtener el voto ya no importaba. Esta era otra empresa. Lo que iban a hacer lo decían algunos, casi irresponsablemente, pero era tal la montaña de noticias, el ejército de medios, la columna de “termitas escribas” que en su paso se comían toda dignidad de una profesión que fue absolutamente profanada. Mientras el Candidato reforzaba sus mentiras con repeticiones inconsistentes pero que en el contexto sonaban como bálsamos a los corazones atribulados, sin saberlo, por la intromisión en sus vidas privadas y públicas simultáneamente. “Yo los voy a cuidar, lo vamos a hacer juntos” lo imaginario se construyó y aun hoy se sigue construyendo, ahora para torcer una realidad atroz con palabras, con imágenes, con mentiras.

4. La sed de venganza. Una pulsión basal, profunda, que solo ha sido contenida en los pueblos mediante la normativa. La Ley ordena la venganza y cada pueblo difiere en sus métodos, pero si libramos las ataduras, flexibilizamos la norma, la venganza vuelve al tiempo de las cavernas y se auto justifica por un supuesto equilibrio que cada uno puede establecer. Y ese equilibrio se construye desde los tres puntos anteriores del plan. Quiero vengarme, porque hicieron esto y este líder me lo asegura. 1, 2, 3 bingo. Sembraron la Ira, la Envidia y la Soberbia, 3 pecados capitales en las mentes de los argentinos y en algunos fue tierra fértil.

“Ircam”, el contrabandista hechicero, se acercó a la puerta de la caverna y gritó: “No es verdad lo del Dios del cielo, yo soy la verdad, yo los cuido, salgan que es seguro” y “Grump” el jefe salió.

Algunos ya nos dimos cuenta del modo de funcionamiento de estos individuos, otros no saben cómo lo hacen, pero lo están sufriendo y tantean el interruptor del control remoto queriendo cambiar de canal para no ver el final de su empresa, su negocio, ellos que tanto lo querían. ¡Pero querían su verso, su mentira, su construcción, su ideario de pancarta, querían ese futuro que les habían construido subliminalmente en sus cerebros para reemplazar lo que tenían! Llegó el tiempo de la verdad, el tiempo de las heladeras vacías. El control lo tiene otro.

¿Por qué Paenza no entendía qué había pasado? Porque nunca entendió que alguien le pudiera creer a un mentiroso crónico y sin embargo, basta con que te construyan el ambiente propicio para que Terminator parezca bueno.

¿Saben por qué estamos acá aun, porqué sobrevivieron los Homo Sapiens de las cavernas? Porque cuando a “Grump”, aquel jefe de la tribu, lo partió un rayo por salir de la caverna, la tribu se dio vuelta y a “Ircam” el contrabandista hechicero lo cagaron a palos y eligieron a otro, al que no les mentía. Si elegimos a los brujos mentirosos, después no nos quejemos de los resultados.

Por Félix González Bonorino