POR FÉLIX GONZÁLEZ BONORINO PARA VOCES CRÍTICAS

El 9 de diciembre está cerca

Los invito a la fiesta, están todos invitados
domingo, 2 de junio de 2019 · 20:28

SALTA.-  El 9 de diciembre se acerca indefectiblemente. Fecha de expiración de dos Gobiernos que se acaban. Porque el nacional y el de Salta llegan a su fin. Uno por inoperante y el otro sin sucesor a la vista.

¿Qué idea tendrán Macri y Urtubey de este fin de ciclo? ¿Pensarán realmente que los hermana algo más que la fecha de expiración? Los separa seguro la rivalidad futbolística pero parece que poco más.

El Gobernador triunfó en 3 elecciones sucesivas, asociado en cada una de ellas al kirchnerismo, sin embargo hoy se distancia de esta corriente como si fuera la peste.
El Presidente enfrenta el posible final de un ciclo que lo vio triunfar ininterrumpidamente en la CABA primero y a la presidencia después, paradójicamente, también en contextos de crecimiento económico ligado al populismo, aunque lo enfrentara permanentemente con más verso que discursos y aprovechando una sociedad particular como la porteña, una parte importante de ella, que hace espejo del “Medio Pelo” de Jauretche creyendo que subiendo un poco en su escala socio
económica, consumiendo lo que en apariencia consumen los de “arriba”, tal vez con el tiempo estos van a olvidar el origen plebeyo de su apellido y los recibirán como un par.

 

 

 

Fantasías.
El 9 de diciembre se acerca y las dudas se desvanecen. Las preferencias se consolidan y se nota. Los propios se alejan y solo quedan para la foto los que aun necesitan “cobrar” hasta esa fecha de vencimiento. Los intendentes miran hacia Gran Bourg y abren sus puertas mostrando disimuladamente las gorras para que caigan en ella el diezmo necesario para una campaña que se muestra austera.

Los gobernadores perciben el desmembramiento de las ramas de la Rosada, la partida progresiva de los mejores hombres de los últimos 50 años, las frases vacías, tan vacías como los actos patrios.

Duchos los gobernadores para percibir los cambios, observan un horizonte diferente y muy difícil.Incómodos en sus sillones comienzan a responder los teléfonos de otros operadores, antes ignorados displicentemente.

Los balances no son equivalentes. El de la Rosada es espantoso. Millones de pobres nuevos, o viejos que cayeron ahora en la indigencia. Miles de empresas cerradas. El tan ansiado Federalismo se logró con el desempleo, ya que hay desocupados por donde viajes. El hambre que estaba terminando volvió con fuerza y ni Barrientos, la amiga pobre de Macri, soporta la parada. La entrega de soberanía petrolera, el hundimiento del ARA San Juan, los gendarmes muertos en el
colectivo a Salta y que venía a reprimir a los que nadie recuerda, sus discursos llenos de furcios y de actos fallidos, su patética vicepresidenta que él y solo él hizo nuestra vice. Podemos seguir horas hablando de los jubilados, los niños, los jóvenes, los deportistas, la educación, la salud, la AFA y su nueva versión anti club de barrios, las tarifas. Todo es negativo menos sus enriquecimientos personales. Cada ministro se fue mil veces más rico de lo que llegó.

El de Salta es extraño. Atado por su escaso presupuesto a lo que suceda en la órbita nacional creció mientras la Nación crecía y decreció cuando decreció. Se endeudó cuando todos se endeudaban y ahora se estanca. El Gobierno Nacional enviaba plata para casas, construía casas, para cordón cunetas, entonces cordón cunetas para todos. La incorporación de derechos al conjunto de la población llegaron resignadamente, con ritmo de película de Martel (genia), algo así como “y si
insisten tanto se los doy” o bueno, cuando existían exigencias institucionales y tenemos que acordar, lo hacemos. Teníamos anuncios altisonantes sobre la necesidad de un fuerte compromiso con los necesitados y que el que no esté a la altura del desafío “se tendrá que ir” ¿Y?, que después se veían apenas acompañados por los actos y los hechos. No logramos pasar del verso al programa ni del discurso al hecho.

Salta es el único lugar que conozco que aumentando la pobreza,
aumentando el costo de vida, la indigencia, disminuyendo las oportunidades laborales, los conchavos, los jornales, los laburos de cualquier tipo, reduciéndose la asistencia social, digo que es el único lugar que conozco que con todos estos hechos constatados, la desnutrición infantil y la mortalidad infantil disminuyen. Habrá que investigar que sucedió y esperemos que así sea, por el bien de nuestros niños.

Se acerca el 9 de diciembre y no hay alternativas visibles dentro de sus propios “espacios”, como gustan llamar ahora los politólogos. Al uno porque nunca se imaginó que la estantería se le caería encima y se compró su verso. Hay
que ser tonto para hacerte trampa al solitario. Creyó que el mundo lo esperaba a él. ¡Sí, a él! ¿Y saben por qué se creyó a Durán Barba?, porque él mismo es el sujeto social de 5 años al que hace referencia el asesor.

El otro al norte, porque nunca se imaginó que el desastre lo iba a arrastrar a pesar de nadar para mantenerse en el medio de la tormenta, la corriente lo manda a la orilla y en esa orilla está Macri y hoy decir que la gente se “caga de hambre”, con el 9 de diciembre tan cerca es algo extemporáneo.

Hoy después de votar las leyes de endeudamiento indiscriminado, de blanqueo de lavadores, del pacto fiscal. Hoy suena forzado, parece esa brazada que da el nadador para llegar al borde de la pileta cuando sabe que ya perdió la carrera. ¡Y había largado bien! Pero lo pasaron los “muertos”.

Es que con el triunfo en la mano la casa se ponía en orden automáticamente, pero ahora resulta que hay que cuidar lo logrado y eso requiere de garantes.
¿Cómo se verán ellos con el 9 de diciembre inimaginado en el horizonte?
Cada uno construirá su estrategia para parecer más rubios, más lindos, más capaces pero el tiempo en esa ribera del río parece más escaso, se acorta y se estira y la realidad no cambia de tendencia.

La realidad es la verdad y nos dice que son lo que fueron y no pueden ser mejores, ni peores. Son lo que son. A nosotros, simples actores menores pero artífices plenos de nuestras vidas, nos queda mirar ese 9 de diciembre con una gran esperanza, la esperanza de ver como después del nueve viene el 10 de diciembre y ese 10, permítanme afirmarlo, ese 10 de diciembre de 2019, yo voy a festejar.

Los invito a la fiesta, están todos invitados.

Por Félix González Bonorino para Voces Crítcas

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